Los tesoros del rey

La tercera entrega de la Biblioteca del Pacto va a centrarse en el desarrollo del viaje de nuestros héroes, sin entrar en demasiados detalles, para que os hagáis una idea de cómo fue su aventura.

¡Hola a todos!

Nuestro equipo comienza su aventura en Arco del León, que es donde la general Soulkeeper reúne a todos (salvo al asura Kranxx)  y les notifica su misión. Como sabemos, su objetivo son las ruinas de Ciudad Ascalon, por lo que lo más lógico, habría sido cruzar las Picosescalofriantes y acercarse a ellas por el oeste. Pero el problema de esa ruta es que es un entorno muy concurrido, donde la probabilidad de que el grupo se vea comprometido en una misión tan secreta era muy alta. Por lo tanto, deciden optar por otra alternativa, que si bien no está exenta de riesgos, haría el viaje más sencillo: irían a Ciudad Ascalon saliendo desde Halcón de Ébano.

Esto acarrea dos problemas. Primero, la única puerta asura que va a Halcón de Ébano está en Linde de la Divinidad (recordemos que en el grupo hay un charr, y están en guerra con los humanos), y segundo, Halcón de Ébano es la ciudad humana continuamente asediada por los charr, por tanto donde mayor odio hacia estos hay. Para lidiar con ese problema, deciden hacer pasar a Ember por una prisionera de guerra, y llevarla encadenada hasta que pudieran salir de Halcón de Ébano (podéis imaginar la gracia que le hace esto a una charr tan orgullosa como es Ember Doomforge).

Halcón de Ébano - Ciudad Humana

El grupo parte a altas horas de la madrugada, de forma que encuentren al mínimo posible de personas en su camino. De Arco del León viajan por la puerta asura hasta Linde de la Divinidad y de allí van a Halcón de Ébano, encontrando problemas menores. Al llegar a la fortaleza, sin embargo, tienen problemas más serios. Cuando en teoría todo estaba apañado para que hubiera la mínima seguridad y pudieran llegar a un piso franco sin problemas, nada más salir de la puerta asura, se encuentra un escuadrón entero de la guardia esperándoles. Ahí es donde aparece Kranxx, el agente de Soulkeeper en Halcón de Ébano, y gracias a su posición influyente y bastantes mentiras, hace creer a la guardia que la charr era un espécimen para que él experimente, de forma que pueda idear armas más efectivas para ganar la guerra. Logran así burlar a la guardia y llegan a las alcantarillas, por donde planean salir de la ciudad.

Sin embargo, de nuevo inesperada y sospechosamente, se encuentran con otro escuadrón de la Guardia de Ébano que estaba patrullando las partes más profundas de las alcantarillas. Tras un rápido y sangriento combate, nuestro equipo elimina al grupo de guardias, no sin pesar por parte de Dougal y Riona. Siguen avanzando y encuentran la salida de las alcantarillas, que da a un acantilado rocoso, una boca de salida a decenas de metros del suelo. Cuando consiguen llegar al suelo descolgándose de dicha boca, se encuentran con un grupo de soldados charr, que estaban “casualmente” investigando los alrededores de la ciudad enemiga. Gracias a los artilugios de Kranxx (consigue cegar él solo a toda la escuadra charr) y la fiereza de nuestros amigos, dan buena cuenta de los soldados. A estas alturas, son demasiadas casualidades como para que no sospechen algo que parece bastante obvio: alguien conoce sus planes y está haciendo lo posible por sabotear la misión. Sin embargo, poco pueden hacer por ahora y deciden seguir adelante.

Esquivando patrullas de charr, avanzan por las estepas de Ascalon hasta que llegan a la Brecha, la cual necesitan cruzar para llegar a su destino. Al adentrarse en ella, tienen un encuentro muy desafortunado: un gigantesco elemental de cristal que despierta al notar su proximidad. La lucha es muy dura, y hace falta un gran sacrificio para poder vencerle. Hay un momento en el que Gullik es gravemente herido, y sin la intervención de Killeen, habría muerto. Pero al centrarse en sanar al norn, ella misma se ve expuesta y recibe un demoledor golpe del elemental, que la hace volar decenas de metros. Cuando por fin acaban con él, encuentran a Killeen muerta allí donde había caído. Con gran dolor, entierran a Killeen donde os comenté en la última entrega, y continúan con su misión.

Después de varios encuentros con fantasmas ascalonianos aislados, más grupos de charr (a los que consiguen engañar emulando la estrategia de aparentar llevar prisioneros, pero ahora con los humanos), uno de ellos liderado por el mismísimo Rytlock Brimstone, consiguen llegar a Ciudad Ascalon. Allí, gracias al mapa y los conocimientos de Dougal, consiguen llegar al palacio real, donde se encuentra la sala del tesoro, pero por desgracia para ellos, también el rey Adelbern. En dicho palacio, tienen el encuentro más inesperado e importante de toda su misión: el mayordomo real, Savione. En vida, era el mayordomo de mayor confianza del rey, y en la muerte, sorpresivamente es un fantasma, pero plenamente consciente de lo que es y con pleno uso de sus capacidades intelectuales. Debido a que su muerte tuvo lugar poco antes del Fuegostil, se vio libre de sus efectos, pero debido a que tenía asuntos por resolver y el trauma de la forma en que murió, volvió a este plano como un fantasma.

Savione relata a nuestro grupo el verdadero origen del Fuegostil, aclarando por fin cuál de las dos versiones (humana y charr) de dicho evento se acerca más a la realidad. Comentaré los verdaderos sucesos sobre esto en la siguiente entrega. Siguiendo con lo que nos ocupa, el mayordomo también les cuenta que él fue el que desperdigó varios mapas detallados de la ciudad con la esperanza de que alguien fuera y le ayudasen a intentar solucionar todo. Savione ayuda a nuestro equipo a ocultarse y les indica dónde está la espada. 

Palacio Real en ruinas - Ascalon

Para conseguir llegar a la cámara del tesoro, el grupo se divide. Ember y Kranxx deciden hacer de cebo para que Adelbern y sus fantasmas se centren en ellos (Ember es un charr real, lo cual despierta aún más odio en ellos), mientras Dougal y Riona acceden a la cámara. Gullik ha desaparecido en una lucha previa con varios fantasmas, por lo que le daban por muerto. Tras esconderse como pueden, los humanos consiguen llegar al acceso a la cámara, la cual está a varios metros de profundidad. Pero justo en ese momento, Adelbern y sus fantasmas les encuentran. Los humanos creían estar condenados, pero de repente todos los huesos de los guerreros antaño caídos en la ciudad, comenzaron a moverse, confluyendo en una masa que va adquiriendo forma humanoide. Kranxx había conseguido hacer funcionar el Ojo del Golem (mencionado en la anterior entrega), un artefacto que utiliza lo que tenga a mano para formar golems de poder inmenso. Y no sólo eso, gracias a sus conocimientos, incluso lo potencia, con el resultado que vemos: un golem gigantesco, formado por todos los huesos de la ciudad, que ataca a Adelbern y su ejército. Tal es el tamaño y poder del golem, que Kranxx, subido en él, lo lanza contra el rey en un ataque suicida, disipando tanto a los fantasmas como a Adelbern. De Ember, por otra parte, no hay noticias.

Gracias al sacrificio de Kranxx, los humanos pueden por fin ir a la cámara. Dougal decide bajar por una cuerda mientras Riona se queda vigilando para asegurar la salida. Tras lidiar con una serie de trampas, Dougal alcanza la puerta de la cámara. Ésta está protegida por una cerradura diseñada para cortar los brazos del que la abre si se introduce la combinación incorrecta. Pero nuestro protagonista recibe una ayuda inesperada, cuando estaba girando la manecilla, una voz femenina dolorosamente familiar le dice que pare en un punto exacto, y se repite hasta que consigue abrir la puerta. Por fin, Dougal entra en la cámara y contempla sus tesoros. Riquezas sin comparación se encontraban en estantes y por el suelo. Y en un cofre especialmente ornamentado, la Garra de Khan-Ur. Y encima de ella, un objeto especial: el colgante gemelo al que llevaba él, con un retrato suyo en su interior. La voz que le había ayudado con la cerradura era la de la dueña del colgante: Vala, su mujer. Con lágrimas en los ojos, Dougal coge la espada (y de paso algunos sacos de joyas y monedas) y abandona la cámara.

Al alcanzar el punto por donde había descendido a la cámara, Riona estaba todavía esperándole y vigilando. Le manda la espada con la cuerda, pero cuando Riona debería volver a lanzarle la cuerda para que él subiera, salta una horrible verdad. Riona era la que había estado entorpeciendo la misión, y su verdadero objetivo era conseguir la espada pero para otros fines: dársela a la ahora debilitada Legión de la Llama, de forma que estallase una guerra civil entre los charr, momento que los humanos podrían aprovechar para dar el golpe definitivo.

Lleno de rabia, Dougal comienza a trepar por las paredes de piedra, mientras Riona le cuenta sus intenciones. Cuando Riona está a punto de marcharse y abandonar a Dougal a su suerte, Ember reaparece y ataca a Riona con toda su furia, dado que ha escuchado todo sobre su traición. Sin embargo, después de vérselas con tanto fantasma y de ser perseguida por ellos,Ember está herida y agotada, por lo que la lucha no pinta nada bien para ella. De todas formas, aguanta lo suficiente como para que Dougal consiga llegar arriba y se una a la lucha. Tras un durísimo combate, Dougal utiliza su mayor inteligencia para hacer que Riona ataque descuidadamente y poder lanzarle un golpe directo al corazón. Con la traidora muerta, por fin puede atender sus heridas y las de Ember. Cuando están a punto de marcharse, una sorpresa más les deja anonadados. Gullik aparece, herido de gravedad pero vivo, después de haber luchado contra fantasmas sin cuento. Finalmente, nuestros tres héroes, con la espada, emprenden el camino de vuelta a casa.

Así es como se desarrolla la historia de uno de los hechos más importantes de la historia moderna de Tyria. En el camino se perdieron dos importantes miembros del equipo, pero las consecuencias de sus actos hacen que su sacrificio mereciese la pena.

En la siguiente entrega finalizaré todo lo referente a este libro, rellenando un par de huecos argumentales, que requieren bastante explicación, como son el origen del Ojo del Golem y el verdadero acontecer del Fuegostil.

Recordad, en los libros está el conocimiento, y el conocimiento es un arma más fuerte que cualquier espada.

Ryana Ragnos

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