El Ojo del Golem

En esta cuarta entrega vamos a explorar los acontecimientos relativos al Ojo del Golem, un artefacto asura de gran poder, y a descubrir el verdadero origen del Fuegostil, una versión intermedia de las diferentes historias que humanos y charr cuentan.

Saga Fantasmas de Ascalon

¡Hola a todos!

Empecemos con el Ojo del Golem. Se trata de una piedra brillante, del tamaño de un puño humano cerrado, con el poder de utilizar los recursos que tenga alrededor para crear un poderoso golem. El creador de este artefacto es el famoso golemante Blimm, (al que los jugadores del Guild Wars 1 deberían recordar, puesto que tuvimos varias misiones con el), aprendiz de la legendaria Oola y artífice de grandes avances en golemancia y en armas contra los Mursaat. Tras su muerte, el Ojo fue enterrado junto a él en las catacumbas de Linde de la Divinidad, en una tumba custodiada por multitud de trampas bastante letales.

Nuestros héroes acaban con el Ojo en su poder porque Clagg, un científico asura bastante ambicioso y malvado, buscaba la famosa tumba de Blimm y todos los artefactos que estuvieran enterrados con él, y todo el poder que éstos pudieran otorgarle. Para encontrar la tumba en las catacumbas, contrata a varios mercenarios como equipo de exploración. Dichos mercenarios no son otros que nuestros conocidos Dougal Keane y Killeen, además de Gyda Oddsdottir, una enorme norn a la vieja usanza y prima de Gullik. El equipo lo completaba el propio Clagg, que con su golem de combate aportaba bastante fuerza bruta al equipo, además de su increíble intelecto (como a él mismo le gusta decir).

La expedición no es nada fácil, nuestro equipo de exploradores tiene que hacer frente a una serie de trampas hasta llegar a la propia tumba. Pero aún dentro de la tumba, no todo estaba hecho. Blimm era bastante precavido (por no decir psicópata paranoico) y había dejado una última protección. Cuando Dougal va a coger el Ojo, éste se activa, y se comienza a formar un inmenso golem con los numerosos huesos presentes en las catacumbas. En la lucha que sigue, el golem de Clagg es brutalmente destruido y Gyda se sacrifica para dar tiempo al resto a escapar con el Ojo, el cual una vez agotado su poder, se volvió aparentemente inerte. Una vez que consiguen salir de las catacumbas, una patrulla detiene al grupo por haber entrado sin permiso a las tumbas. Killeen está rápida y consigue esconder el Ojo entre los ladrillos de una pared para que no lo requise la guardia, pero los tres supervivientes acaban en los calabozos (donde Riona va a buscar a Dougal y lo saca para comenzar su misión).

Más tarde, cuando todos están fuera de la cárcel, Killeen (la cual se apunta a la misión junto a nuestro ladrón favorito) y Dougal recuperan el ojo, el cual conservan hasta que se lo ceden a Kranxx, el cual consigue recargar y utilizar como ya sabemos en la batalla final. Como es lógico para un asura de su temperamento, Clagg se queda enormemente enfadado por haber perdido el Ojo y salir de la expedición con las manos vacías. Su rencor llega a tal punto que cuando se cruza de nuevo con nuestros amigos en Arco del León, contacta con Gullik (no queda muy claro cómo se conocen) y le miente diciéndole que Dougal fue el causante de la muerte de su prima, de forma que el norn vaya enfurecido a vengarla (bastante impulsado por su avanzado estado de ebriedad). De Clagg no volvemos a saber mas en los libros, pero Gullik encuentra y asalta el cuartel de la Vanguardia donde está el nuevo equipo. No hay bajas en la lucha resultante, todo se aclara y nuestro gigante se une al nuevo equipo.

Éste es el trasfondo que rodea al Ojo del Golem. Era importante rellenar este agujero, dado que enlaza a Gullik con el nuevo equipo, explica su origen y es una herramienta vital para el desenlace de la aventura. Sigamos con el Fuegostil.

Todos sabéis ya lo que es el Fuegostil, la transformación de todo humano en varios kilómetros a la redonda de Ciudad Ascalon en un fantasma letal y vengativo. Pero su origen difiere según quién lo cuenta. Según los humanos, en la lucha final entre Adelbern y el Imperator charr, sus dos legendarias espadas chocaron y no pudieron resistir el embate, estallaron en un apocalipsis mágico, el Fuegostil. La versión charr se aproxima mucho mas a la verdad. Adelbern, desesperado y desquiciado por la inminente pérdida de su ciudad y su ejército, desató un terrible hechizo sobre sus tierras, provocando los ya conocidos efectos. Pero vamos con la versión auténtica y completa de lo sucedido.

Cuando los charr preparaban su asalto final a Ciudad Ascalon, el Imperator decidió mandar un escuadrón de élite de asesinos a matar al rey Adelbern, comandado por el más que letal Frye Fireburn, con la intención de decapitar a la resistencia y hacer más fácil la invasión final. Dicho escuadrón consigue infiltrarse hasta el mismísimo palacio real sin ser detectado. Una vez dentro, asesinan a todo guardia que se encuentran en su camino con total silencio y llegan al dormitorio real. Sin embargo, ahí no encuentran al rey como esperaban. Sólo encuentran a un hombre mortalmente herido en el suelo, el mayordomo real, Savione. Éste había discutido con el rey y había intentado disuadirlo de lo que iba a hacer, puesto que (como los charr cuentan), loco de ira por lo que avecinaba, planeaba desatar los poderes ocultos de Magdaer, su espada, para desatar un hechizo de destrucción sin igual, que destruiría a todos los charr. Sin embargo, el precio a pagar era horrible y Savione lo sabía. Pero Adelbern zanjó la disputa con una daga en el pecho de su mayordomo.

Savione cuenta todo esto a los charr con su último aliento, pidiéndoles que detengan al rey antes de que desatara la destrucción. Los charr deciden alertar a su ejército de que se dirigía a una trampa de la que no saldría nadie con vida, pero el imperator no les cree (recordemos que era de la legión de la llama, todo orgullo y destrucción en su cabeza) y hace caso omiso del aviso. No sólo eso, sino que decide castigar al escuadrón de asesinos encadenándolos a unos postes en una colina lejana a la ciudad desde la que se vería el desarrollo de la invasión, humillándolos por no poder participar en tan gloriosa conquista.

Finalmente, los charr asaltaron con toda su fuerza las últimas defensas de la ciudad, y Adelbern desató los poderes de Magdaer. Al grito de “¡Jamás nos rendiremos, jamás!”, el rey clavó su espada en suelo. Una columna de fuego blanco se elevó hacia el cielo, destruyendo la torre en la que estaban, estallando poco después en una ola mágica que envolvió la ciudad. Todo charr en las cercanías fue desintegrado, pero el destino de los humanos fue mucho peor, como ya sabemos. Al acabar el día, solo Frye y su escuadrón seguía vivo en muchos kilómetros a la redonda. Tras conseguir liberarse, regresaron a sus tierras a contar lo que había sucedido. Muchos no les creyeron, pero muchos otros si, puesto que aparte de la desaparición del imperator y de sus tropas, había otra prueba de que algo terrible habían contemplado esos charr, todos y cada uno de ellos habían vuelto con su pelaje blanco, transformado por el terror de los acontecimientos de los que habían sido testigos.

Éste es el verdadero origen del Fuegostil. Un rey desesperado y un orgullo exacerbado causaron una de las mayores catástrofes de estos tiempos. A día de hoy, Ascalon sigue maldito por los efectos del Fuegostil, los fantasmas siguen hostigando a todo ser vivo que se acerca a ellos.

Y con esto acabamos todo lo relativo al primer libro. En las siguientes entregas abordaremos Sea of Sorrows, para mi gusto el mejor libro de los tres. 

Recordad, en los libros está el conocimiento, y el conocimiento es un arma más fuerte que cualquier espada. 

Ryana Ragnos

¿Te interesa la historia de Guild Wars? si quieres puedes contactar directamente con Einholtenviandole un mensaje privado.

Si te ha gustado el artículo comparte con nosotros tu opinión visitando el hilo de la sección, haciendo clic aquí.