Bastarda empatía
Escrito por - Dela
21 Febrero
2017

Pero, ¿No es cierto, ángel de rol, que en esta apartada trama, más puro el libro y videojuego brilla, y se rolea mejor?

       Si hay algo que haya aprendido tras escribir las dos primeras novelas de Mdieus y estar a las puertas de cerrar el tercero, es que, por mucho que cierres un camino, el lector siempre encontrará una senda a través del viento, la sal o la roca. Quienes consumimos ficción de cualquiera de las maneras poseemos la fruitiva costumbre, capacidad y/o manía de ir más allá, ver al otro lado del espejo aunque nos perjuren, aseguren y firmen a rubí de sangre y polvo de hematites. Y eso es lo que más me gusta.

En mi caso concreto, puede que pasen meses desde que lo escribiera y sean pocos los lectores pero siempre identifican el guiño, la referencia, la trama oculta en polvo de camino y subterfugio, el deje de un susurro, un romance volátil entre vientos. Siempre habrá quien se inmiscuya lo suficiente, ate los cabos y te sorprenda demostrándote que ha visto plasmado lo mismo que tú, un día escribiste sin mucha confianza. Y a través del cual te sorprenderán poniendo la mirada aún más lejos de la que tu siquiera pudiste imaginar.

Eso es lo que he aprendido. Eso, y que una editorial nunca te responde dentro del plazo que a mismo rubí de sangre y polvo de hematites, te prometió contestar. Pero es harina de otra barrita de bayas omnom.

Lector, jugador y rolero en nosotros, pecan de una maldita aflicción que, a cada luna que vela el sueño (martes de actualización de historia viviente, para ser concreto), se convierte en un licántropo, mitad humano, mitad hype. Nuestro rostro perece, no más bello que el de un pisoteador Tamini; costados y espalda relucen la misma magia de línea ley que un chak recebado. O un Dragón Antiguo, mírese con ojos de buen consejero asura. Por ello, para sobrevivir en un mundo sin más magia que el pomposo caminar de un corgi ni más alquimia que la escondida en el chocolate y la salsa barbacoa, me obliga a disfrazarme. A todos nosotros.

Ya lo dice el proverbio canthiano, el hype se lleva dentro, como las hemorroides en un anuncio vespertino de tele tienda, obligándome a hundirme  en una recóndita y muy oscura fachada, como la inteligencia inexistente de los personajes (que no actores) de tele tienda.

A lo largo de la tercera temporada de Mundo Viviente, del mismo modo que con la primera, el hype es más que correspondido con contenido. Hay algo, si no todo, de belleza literaria cuando encuentras un entorno como el de Guild Wars, la definición práctica y, a mi juicio, perfecta de empatía cognitiva y su vertiente fantasía: Esta es nuestra causa. Comprendemos un punto de vista concreto a la par que el global, un estado mental de otro sujeto y nos identificamos con personajes imaginarios. Logan, los Wi, aquel quien deserta, el descendiente de los héroes de Ascalon. Para quienes hemos crecido en Kryta pese a nuestra ascendencia de Elona, es difícil no haber sentido el “problema” (aceptaremos problema como animal de compañía libre de spoiler), las soluciones, el camino…

Pero, ¿No es cierto, ángel de rol, que en esta apartada trama, más puro el libro y videojuego brilla, y se rolea mejor?

La empatía siempre se presupone ante papel o bits, por lo que debería puntualizar. Siempre cambiaremos nuestra piel o empatizaremos con el John "Soap" MacTavish, Dante o el Link de turno. Moral, escarmientos y visión. Vengo a referirme a la punta de lanza, a los capítulos puntuales y concretos, irrepetibles e inolvidables que vivimos como él. Volviendo a Tyria, hago referencia al momento en el que Logan decide que… (¡Orejas de skritt! Spoiler), o más bien cuando lo que creíamos un huevo de pascua golpea la realidad en forma de… spoiler.

Actúa con sabiduría, pero actúa. -Una cosa es saber lo que es correcto y otra usarlo para cambiar el mundo. Todos tenemos una vocación. Me voy a distinguir a través de mis acciones y con ello levantar Tyria a un estado superior de nobleza.

Esta vez no vestiré las mallas y capa de Spoilerman, no al menos de Guild Wars. Hay ejemplos como tintes para la armadura. Si no has jugado a Call of Duty: Modern Warfare 2 (junto al 1 y al 3, puede que la mejor película interactiva de guerra moderna que haya vivido en los últimos años pese a que pocas bondades más pueda verle) y Spec Ops: The Line, será mejor que saltes los dos párrafos que viene a continuación.

Para comprender lo que verdaderamente significa meterse en la piel y en la situación, a muchos nos hizo falta que primero nos llevasen a lo que nunca fuimos. A odiarnos como personaje y también como jugadores. Si has seguido leyendo, es porque la misión “Nada de Ruso” de COD MW2 te sonará. Eres el bueno, en un Call of Duty siempre lo eres. ¿Lo eres? , Vladimir Makarov lidera un equipo de terroristas ultranacionalistas, dentro del cual se encuentra un agente encubierto de la CIA (Joseph Allen, bajo el nombre Alexei Brodin), Viktor, Kiril y Lev. El ataque ocurre en el Aeropuerto Internacional Zakhaev, en Moscú. Haces lo que te mandan, cada bala es la muerte en tus manos de un inocente. Me dolió hacerlo pero no despegué el dedo del gatillo. Una matanza. Pero era nuestro papel, estaba obligado. Te recuerdo que nunca se te obligaron a disparar. No fuiste tan bueno, quizás pertenezcas a la peor calaña de malos, te dejaste llevar por el gatillo sin más motivo que saciar tu sed de sangre mientras culpabas a Makarov.

Segundo caso. Spec Ops: The line. El escuadrón Delta compuesto por el Capitán Martin Walker, el Teniente Alphonso Adams y el Sargento John Lugo atraviesan a pie el muro de la tormenta en la zona limítrofe de la ya devastada y semi-enterrada ciudad de Dubái. En un momento, uno que aún me revuelve el estómago como un mal dürüm, te encuentras sin más posibilidad de avanzar que usar fósforo blanco. Una madre abrazada a su hijo, no diré más. Nunca me había sentido tan mal conmigo mismo, una vez más lo hice pese a ser consciente que de ningún modo sería una opción inocua. Recuerdo soltar ratón y G13, cruzarme de brazos y tragar espino de zarzas donde debía haber saliva.

Si las recuerdas, es posible que sientas un ligero ardor por el estómago. Saluda a la empatía cognitiva de la que te hablaba. Bastarda empatía.

Antes de ponerme a escribir, ni lo había pensado; ahora, no para de rondar una idea. Siento ser parte del escudo ante el Manto Blanco, Los insaciables Dragones devoradores de magia y vida. Pero hay incógnitas, y teorías a partir de ellas. E sigue manejando los hilos desde las sombras, los poderosos aliados y enemigos del pasado, puede que no sean tanto lo que son, ni lo que dijeron ser. Con tantas incógnitas, ¿Nadie duda de que estemos en el lugar incorrecto? Quizá seamos más guadaña que escudo y estemos escribiendo el capítulo incorrecto en la historia de Tyria. Puede que seamos el próximo azote que convierta el mar en jade o que hunda su propio país de Orr. Que Kormir nos ilumine con su verdad, hasta entonces, solo nos queda relajarnos y disfrutar de nuestro papel en la guerra.

Manto Blanco

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.