Equilibrio
Escrito por - Dela
21 Marzo
2017

El balance de profesiones ha existido desde tiempos inmemoriales, antes de que el primer programador esculpiera su código FORTRAN en piel de mamut.

Tanto en Campos de Batalla Eternos como en Campos de Gendarran, el más nimio de los cambios despierta los clamores y gritos de injusticia y rebelión  que se escuchan a viva voz. Cuando la pancarta luce el halo inconfundible del equilibrio de profesiones, las voces de vuelven gritos aullantes en la noche, y las pancartas, estacas ardiendo y horcas de cuatro puntas.

Según lo que he oído, el retornado ha sido el escollo de las últimas semanas. No hay heraldo de mi lista de contactos que no haya gimoteado por lo poco que es y mucho que fue. Razón o no, no me meto en eso. Hace tiempo que aprendí a lidiar con esa frustración, porque, jamás me habréis leído lloriquear (nótese la ironía de lo mucho que lo hago) de que los guardianes necesitamos una build de cura y support como Kormir manda, ¿cierto?

Buscamos un equilibrio imposible. La única manera de que una clase vea su daño, su aguante o su cura elevada, no es más que haciéndola destacar de la media, lo que en muchas ocasiones conlleva un descenso de esa misma característica del resto de elementos con los que se compara, las clases. Incluso, a números similares, hay mil y un factores que desequilibran la balanza. Y eso me gusta, ¿quiénes son los números para decir lo que somos? Aunque, parándome a pensar y siendo este un entornos de ceros y unos, seguramente lo son todo.

Pero un equilibro es tan injusto como revitalizante. Tómatelo con filosofía o si eres de los que la aprobamos con un raspado, mejor, tómatelo con historia:

El balance de profesiones ha existido desde tiempos inmemoriales, antes de que el primer programador esculpiera su código FORTRAN en piel de mamut.

         Las vastas legiones manipulares de Roma eran coronadas con un grueso de infantería pesada, guardianes, guerreros y retornados apoyados por ligeras y caballería. Lo que viene siendo hipnotizadores sobre sus moas. Eran las espadas a una mano y los escudos las armas codiciadas a precio de legendaria. Me pregunto la cuantía que hubiera pagado Julio César por tener una égida (o una decena) antes de su shakespirianoTu quoque, Brute, fili mi”.  

Pasaron los años y con la edad media sufrimos una actualización y caída de servidores un tanto exagerada al mismo tiempo en forma de peste negra. El presente fue campo de gozo para la caballería pesada, retornados montados sobre hipnotizadores que a su vez cabalgaban su élite de moa, y las piezas de artillería que sembraban el mismo amor que una lluvia de meteoritos en la puerta de un garri.

Con los servidores  de Vizunah, Augurio y Mar de Jade unidos bajo la chapa y estandarte de mando del clan Napoleón, la pólvora de guerreros, ingenieros y ladrones junto a sus versiones de artillería disfrutaron de un placentero desequilibrio de la balanza a su favor que aún perdura hasta nuestros días.

Las trincheras de la Gran Guerra, la supremacía aérea de la segunda entre Aliados y Eje… siempre ha existido un arma, una técnica que roza el exploit o una clase predilecta y otras que caían en su detrimento. Caballería pesada e infantería, pólvora y arcos, húsares polacos y panzers alemanes. Pero a nadie le gusta nunca ser parte del equipo perdedor.

Si un bárbaro germano pudiera vivir mil años, vería la piel y el hierro cambiado la armadura de un caballero de la orden teutónica y, en adelante, por blindado y acorazado de un Panzerkampfwagen Tiger. Lo que ayer fueron piedras, mañana será pólvora y lo que hoy es retornado de bendiciones, mañana será elementalista de auras. Y si lloro con fuerza, con la rabieta de un niño endeble y malcriado, puede que al otro, sea guardián de curas.

Por tanto, Tyria gira a su trote y velocidad sin importarle el estúpido bookah o irritante asura. Podemos ser la mano ejecutora de Dragones Ancianos o  el tapón que hunde Orr en las aguas del tiempo, vivamos absortos por el honor y la gloria que solo la niebla otorga o en la rastrera decadencia de una build sin dignidad ni decoro de ladrón y “permastealth”. Somos elementos ínfimos y debemos adaptarnos. Guardemos las antorchas y las hoces para los No Man sky que atemoricen nuestro horizonte.

Pero incluso al liche hay que verle la sonrisa. El continuo equilibro y desequilibro nos brinda la oportunidad de explorar las clases y los caminos de las mismas que de otra manera seguirían siendo inviables. Hace poco más de un año, no había guardián sin mandoble y el cetro era lento e impensable, ni el más avispado se atrevería a llevar a un nigromante encabezando una carga o que un placas atacase a rango desde su martillo. Además, ¡Por los Seis! ¡Da el mismo placer pinchar a un kodash en ese último instante, justo antes de que capee Piedra Niebla o rasgar las entrañas del Manto Blanco, sea con armadura y martillo que como relámpago y niebla!

El mundo es cambio, el nerfeo es cambio, ergo el mundo es un nerfeo constante. Adaptémonos a los nuevos tiempos antes de que la desgana nos pueda y prive, combate, vence. Pero sobre todo, disfruta.

Equilibrio

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.