El lamento de lo inevitable es tan adictivo como indeleble
Escrito por - Dela
18 Abril
2017

¿y si te llamas Guild Wars 2? ¿Por qué senda debes continuar, la del arte y dibujo de Kekai Kotaki o corres al ritmo de las tramas de J. Robert King?

Sumo una a las semanas de releer mi obra más veces de las que jamás habría pensado, hasta el punto de memorizar por completo los mismos párrafo que hace un mes olvidé escribir. Ahora, a menos de una semana de la presentación de MDIEUS, errores del pasado, no queda más que sentarme y esperar. Como el viejo superintendente de piel amarilla que se sienta taciturno en un solitario banco del parque a pensar sobre las mujeres que pudieron y nunca fueron, al igual que quien pide vainilla a sabiendas que su paladar ansía chocolate, o quien cuestiona el valor de Nunca Más, tras la búsqueda de uno de sus dos mil chorrocientos (existe en la RAE para mi sorpresa) de esta cariñosa legendaria tras ver derrochados sus monedas de oro por millares, lágrimas y más lágrimas por millones.

Pero el lamento de lo inevitable es tan adictivo como indeleble. Ahora solo queda esperar  mejorar, estúpido sería quedarse en el sitio, sin tan siquiera intentar llegar a lo más alto, al nivel ochenta de lo que podemos ser.

Y esta certeza, cada vez más universal a mi entender, nos atañe a todos. Ya sea como idea tras la pluma con la L de conducir dolyaks de narrativa o como MMO, somos nosotros el primer y último escollo para mejorar, evolucionar y crecer. Seguramente también para ti. Cuanto antes lo aceptemos, más liviano será nuestro inventario en este anodino farmeo de cuero endurecido que es la vida.

A riesgo de que me confundas y taches aún más con el maestro de colegio, que día tras día repetía las mismas premisas, aquel con el inconfundible color de sus retinas en tonos avinagrados y de un aliento correspondiente al mismo producto que tanto sirve para aliñar ensaladas como para abrillantar metales, lo diré:

Si dibujas, dibuja hasta que en tus sueños veas el trazo de los mantras. Si quieres competir, entrena al ritmo del céfiro y relámpago. Si deseas terminar tus estudios, hincar los codos como si de un eviscerar de hacha se tratase.  Aunque tu lápiz sea solo una mina borrosa de carboncillo o por pantalla táctil tengas un monitor de Super VGA, tus zapatillas unas JOMA Alfonso sin más suela que tus callos y tu memoria sea tan pobre como un inventario repleto de garras rotas, hazlo.

Pero, ¿y si te llamas Guild Wars 2? ¿Por qué senda debes continuar, la del arte y dibujo de Kekai Kotaki o corres al ritmo de las tramas de J. Robert King?

Pese a ser un videojuego de rol multijugador masivo en línea, ni Guild Wars 2 ni sus creadores parecen estar dispuestos a seguir estrictamente las pautas del todopoderoso rey de los juegos online (tanto a su favor pese al riesgo). Quizá los tintes de sus pasos sigan el claro camino hacia los e-sport y el PvP como meta más evidente. Tan evidente como equivocada, como quien se deja llevar por una build de MetaBattle sin tan siquiera investigar por sí mismos, el qué dirán antes del qué serán de toda la vida. Como empresa, será amortizar sus gastos y esfuerzos en forma de cuenta bancaria; como juego, entretener; como historia, engullirnos y envolvernos de la realidad y como comunidad, crecer y fortalecerse. Pero el camino se vuelve tortuoso cuando ni tus metas son claras o fáciles de aceptar para tus seguidores, aún más complicado si reúsas el camino fácil en pro de la innovación y la creatividad.

Muchos serán los errores que sobresalgan en su trabajo, en el tuyo y en el mío. Enturbiarán el buen hacer al desempeño de correctores y editora, quizá capaces y poderosos para desmerecer los últimos meses de faena, las noches en desvelo y las tazas de café dignas de Philip J. Fry que llevo en mi cuerpo. Y las horas privadas de WvW, todo sea dicho.

Pero en el último sprint antes del conteo, da igual si es torre, campamento o fortaleza a lo que coronas con el estandarte de Baruch. Importará que lo hayas dado todo, aunque jamás consigas ser un e-sport, pases meses de recolector de cuervos antes de empuñar tu legendaria de Edgar Allan Poe o tu novela quede como tope para las puertas.  El único pecado que no perdona la sabiduría intrínseca en el espíritu norn del Cuervo, es el no intentarlo. Y la piña en la pizza, el cuervo odia la piña en la pizza.

El lamento de lo inevitable es tan adictivo como indeleble

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.