El asesinato del Dragonspawn

En esta entrega vamos a ver en detalle la primera gran aventura de Filo del Destino: el asesinato del Dragonspawn, uno de los campeones más letales de Jormag. Fue lo que marcó el inicio de la leyenda de este grupo.

Saga El filo del Destino

Vamos a ver un poco los precedentes de la situación con este monstruoso enemigo. En esa etapa, Hoelbrak era objetivo de continuos ataques de esbirros del dragón de hielo, Jormag. El Dragonspawn tenía su guarida no muy lejos de la ciudad Norn, y era quien coordinaba las fuerzas de Jormag en la zona. Y había un problema añadido. Como ya sabemos, la sociedad Norn es altamente beligerante. Guerreros de todas las edades partían en busca de la gloria luchando contra los siervos de Jormag. Pero uno de los poderes del Dragonspawn era corromper las mentes de sus enemigos, y más adelante, sus cuerpos. Los mismos guerreros que fueron a combatir contra él, volvían transformados por el hielo corrupto para atacar a los que antes eran sus seres queridos, sus compañeros.

Eir Stegalkin había perdido la cuenta de los antiguos camaradas que había tenido que asesinar convertidos en siervos del dragón. Llegó un momento que no pudo aguantarlo más y decidió pasar a la acción. Fue cuando, como vimos en la entrega anterior, decidió formar equipo con Snaff y Zojja, y con la ayuda de sus increíbles golems, atacaron la guarida del Dragonspawn. Aunque la lucha contra los muchos siervos que defendían al campeón de Jormag no tuvo mayor dificultad, el combate contra él fue otra cuestión. Cuando llegaron a la cámara central de la guarida del Dragonspawn, una cueva inmensa de hielo plagada de estalactitas, vieron al monstruo. Todo su cuerpo estaba compuesto de hielo corrupto. Su cabeza era similar a la calavera de un toro y su cuerpo parecía un esqueleto de hielo corrupto, acabado en una larga cola similar a la de un draco. Andaba curvado hacia adelante, como si cargase un enorme peso sobre sus hombros, y cubría su cuerpo con un ropón blanco. Una nube de vapor azulado salía por sus costillas, simulando el cuerpo físico alrededor del esqueleto. Sus ojos eran dos pozos de fuego azul. Esgrimía una imponente espada helada que emitía un halo de frío letal. 

Jormag

Nuestros héroes atacaron al campeón de Jormag, pero no pudieron hacer nada contra sus poderes, reforzados por la conexión que tenía el monstruo con el mismísimo Jormag, cuya presencia notaban en el ambiente. Se vieron forzados a una retirada urgente y desencadenaron la tormenta que comentamos en la anterior entrega, con las consecuencias que ya conocemos. A partir de ahí, trascurren los hechos que ya conocemos, el exilio de Eir, la búsqueda de ayuda y la formación de Filo del Destino. Ahorrando detalles, nuestro nuevo equipo llega a la guarida del Dragonspawn de nuevo, pero mucho mejor preparados. Snaff llevaba un golem mejorado de arena, Zojja había preparado sus mejores hechizos de fuego para la ocasión, además de hechizar varias flechas de Eir con variados efectos. Además, todos se habían puesto unos tatuajes mágicos hechos con una tinta especial que les protegerían de la influencia mental del campeón de Jormag, Eir llevaba un vial lleno de esa tinta mágica.

Después de eliminar las defensas y los guardianes de la guarida del monstruo, llegaron a la cámara central. Eir preparó tres flechas especiales a la vez y las lanzó al techo de la caverna. Cuando iban por el aire, las fechas se inflamaron en bolas de fuego que estallaron al llegar a su destino, creando unas ondas de fuego que eliminaron todas las estalactitas y los murciélagos de hielo corrupto que se escondían entre ellas. Tuvieron que enfrentarse también a gigantescos golems de hielo corrupto que surgían de los pilares de hielo y las paredes. Una vez limpiada la zona, se dirigieron al santuario principal de la guarida, donde esperaban encontrar al campeón. Cuando llegaron, se encontraron con una legión de guerreros norn convertidos que defendían el santuario. Aunque estos enemigos no tenían nada que hacer contra nuestros héroes, en mitad de la refriega apareció el Dragonspawn. Ya habían aniquilado a la mitad de la horda de enemigos, pero riéndose del grupo, el monstruoso campeón hizo un gesto con el que derrumbó varias paredes de hielo que abrían el paso a varios túneles, por el que empezaron a entrar más y más guerreros corruptos.

Ante la avalancha de enemigos que les atacaba, Eir tuvo una idea. Mientras el resto luchaba como podía contra semejante avalancha de enemigos, sacó el vial e impregnó una de sus flechas explosivas, antes de lanzársela al Dragonspawn. La flecha impactó en su pecho, con una fuerte explosión mágica. El monstruo quedó cubierto de la tinta mágica, lo que cortó cualquier influencia mental que pudiese tener. Eso incluía la que mantenía con el propio Jormag y la que ejercía sobre todos sus esbirros. De repente el Dragonspawn no tenía control sobre los frenéticos guerreros corruptos y no tenía conexión con su fuente de poder principal, proveniente de Jormag. La horda de esbirros, ya fuera del control mental de su general, atacaba a cualquier cosa que veían. Eso incluía al propio Dragonspawn. Cientos de golpes cayeron sobre él, destrozándolo poco a poco. Del cuerpo destrozado del general, creció una ola de magia pura, la esencia del monstruo sin su cuerpo físico, desatando todo el poder que llevaba en su interior. Pronto se formó un torbellino de pura magia que consumía todo lo que tocaba. Cada vez más guerreros corruptos eran consumidos por la ola de magia. Nuestros héroes tuvieron que alejarse del torbellino o serían consumidos también. Llegaron todos al límite de la cámara del santuario, excepto Sandy, el golem de Snaff

Snaff

El asura había tenido una idea, aunque el resto del grupo no sabía que pretendía y le urgían para que sacara al golem de allí. Sin embargo, Snaff dirigió el golem hacia el centro del torbellino (recordemos que Snaff era un pionero que controlaba el golem a distancia con la mente). A medida que se acercaba al torbellino, trozos de hielo arrancados de la caverna y la pura fuerza mágica fueron destruyendo al golem, pero eso no le frenó. Al final Sandy llegó al centro del torbellino, donde fue destruido por fin, pero habiendo cumplido el objetivo de Snaff, transferir la conexión mental que mantenía con el golem al propio monstruo. Snaff se quedó rígido y con los ojos abiertos de terror por lo que estaba viendo. Empezó a girar como si él mismo fuese el torbellino, y todos pensaron que el monstruo se había apoderado de su mente. Sin embargo de repente Snaff hizo un movimiento ascendente y el torbellino golpeó el techo de la caverna con toda su fuerza. Repitió el gesto varias veces. Por fin el equipo comprendió su plan, derrumbar toda la caverna sobre el monstruo. Finalmente, con un último golpe, el techo cedió, provocando el hundimiento de toneladas y toneladas de hielo sobre el Dragonspawn y lo que quedaba de los guerreros corruptos. Nuestros héroes emprendieron una huida por las cavernas con una avalancha de hielo cayendo tras ellos. Cuando llegaron por fin a la entrada de la caverna, apenas consiguieron dar un salto fuera de ella antes de que todo colapsara y quedase sepultado para siempre. Respirando agitadamente, dejaron que el sol les acariciase mientras disfrutaban de su éxito: el Dragonspawn y cientos y cientos de sus esbirros habían muerto.

Nuestros amigos fueron recibidos como héroes en Hoelbrak, donde se celebró su victoria durante días. Allí el grupo aumentó su decisión de acabar con todos los dragones ancianos y sus siervos. Así fue cómo Filo del Destino comenzó su camino hacia la gloria y cómo Jormag perdió a uno de sus campeones más valiosos. A partir de ahí su fama no dejó de crecer. En la siguiente entrega veremos más aventuras de este grupo. 

En los libros está el conocimiento, y el conocimiento es un arma más fuerte que cualquier espada.

Ryana Ragnos

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