Tiempos venideros

Los eventos pasan sin necesidad que siempre sean entendidos, sin depender de ti, sin que tú, protagonista, importes lo más mínimo.

Y, ¿qué hago yo ahora con todo este hype hasta el fin de semana?

Esta frase nació de mi más consciente inconsciente, agarró por el cuello a mi artículo, lo alzó un palmo sobre el suelo para estamparlo al fondo de la papelera. Uno bien formado, atado desde su primera a última frase para que los juegos de palabras casasen como cronomante y druida en raids. Si fuera una partida de PvP, la sal ya hubiera cubierto el campo de la Niebla.  El hype nuevamente no gastó prendas en tener piedad. Y aquí me veo, escribiendo a última hora, justo antes de que el toque de entrega suene en el grifo cartero de Whatsapp.

Y es que todo huele a desierto. Inevitablemente. Sí, este va a ser un artículo más sobre el Desierto de Cristal y los albores de Elona y mi tono más parecido al de un/a niño/a con su primer IPhone con fotos de Youtuber con pelos enlacados.

También será otro aburrido artículo que ensalce la trama e historia (nos debe una tras el final de HoT, no lo he olvidado),  donde remarque lo interesante que es ver a Balthazar al otro lado del tablero.

Poco vale lo que escriba si acabas de ver el tráiler de lanzamiento de Guild Wars 2: Path of Fire y en por tus venas fluye algo de sangre de Tyria: podré clamar a los Vientos del Cambio que nada de lo que diga, en contra o a favor, quedará grabado en tus recuerdos. El marketing de Anet luce por su ausencia, más aún si lo comparas con el gigante de su sector. Pero esta vez lo han hecho bien.

Mi anterior artículo, sí ese que ahora habita en la papelera de reciclaje, volvía a retomar el tema del Error como motivo de la trama, cómo una buena idea de las formas incorrectas te alzan como al gran enemigo mientras que la pura maldad, en parsimonioso silencio, lo engulle todo. Sin embargo lo bueno y malo, correcto e incorrecto es una simple dualidad nacida de nuestro raciocinio pues sin ella, sin la comparación nos vemos en dificultad para entender algunos conceptos. Pero, ¿podría ser que simplemente, no lo comprendiéramos?

El pasado fin de semana tuve mi primera toma de contacto como master de una partida de rol, simplona y sin quitarme los ruedines. Se trata de formar un camino, los suficientemente abierto para que los jugadores actúen pero no lo bastante para que se convierta en irracional, tedioso e inacabable. Juegas con cómo crees que se comportarán, las pistas que descubrirán y los fallos que irremediablemente cometerán. Esos fueron partes de los consejos que recibí, pero para protegerme de mi inexperiencia preferí mostrarles las consecuencias de un acto mayor: ilógicas, lejanas incluso al mundo de fantasía en el cual roleábamos. Cuando llegaron al final, (y mucho antes alguno de los avispados jugadores) ataron cabos y comprendieron hasta el último remache de aquella pequeña obra.

Era un plan ajeno a ellos. Los eventos pasan sin necesidad que siempre sean entendidos, sin depender de ti, sin que tú, protagonista, importes lo más mínimo. De eso Balthazar nos ha enseñado un poco. O quizá aún no seamos capaces de ver las pistas que nos ha ido dejando su comportamiento. A fin de cuentas, es un dios sin necesidad de actuar ni ser comprendido por un mero devoto humano, mucho menos como un impío charr, un neófito sylvari, terco norn o soberbio asura. Dudo siquiera que comprendamos lo significa ser ese ente al que tildamos de “dios”.

Por más que argumente, solo son elucubraciones. Como todos, espero que la nueva expansión esté a la altura de las circunstancias. Por mucho, siento que me repito en mis ideas y a cada letra me cuesta más escribir sin que mi enfoque quede adulterado y postrado a cuatro patas por el hype que bombea en mis pantalones mi pecho.

Juken, mi recién renombrado alter, me mira incrédulo mientras ciñe las vendas de su mano. Un tacto más cómodo para hacha que para el arco largo que deja atrás. Aún duda de sus mantras, si los tomos de Elona que están por descubrir sean capaces de alzar la voz para sanar a sus cercanos o prender en llamas a quienes arruinaron la tierra más antigua de este mundo. Su alma ha seguido siempre la senda de la protección, égida y regeneración pero este nuevo filo le pide carne sangrante y piras flamígeras. Un manto de llamas. Podría ser su antecesor paragón el que hable desde dentro de él al sentir su tierra humillada por Palawa Joko, con quien un día pactó para cruzar la desolación. Pero vuelve a la tierra de Kormir, quien bendice cada una de sus plegarias. Demasiados estímulos contrapuestos.

Son tiempos de recuerdos y odios, fuego, adargas y sangre. Qué gran tiempo se avecina para jugar a Guild Wars 2.

Sand

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.