Los muchos que se fueron...

Entrenasteis, reísteis, luchasteis. Ganasteis. Pero ahora estas solo, tus compañeros se han marchado.

Tú, en esta basta inmensidad, estás solo. Te refugias entre millones de iguales que como tú optaron por vivir aquí dentro sacrificando su sed de vida por el bien de Tyria. Lo sé, lo sé, entre aventuras y aventuras, tienes un oficio, estudias, familia e hijos a quienes le robas el tiempo que no estás con ellos. Puedes remediarlo pero no lo deseas, en lo más profundo de ti, deseas estar en perpetua soledad. Sea por castigo, o por honorable, charrs, asura, norns, sylvari y humanos, todos, todo es ajeno a ti. A cada esquina de la nueva Arco de León, un clan te ofrecerá el calor de su hoguera potenciadora, las viandas sobre el suelo y un gran salón al que podrías llamar hogar. No es mundo para tímidos, podrías presentarte tú, unirte a ellos ser uno más de un club, una bando, una familia. Sé que lo intentaste, representaste todo tipo de clanes: competitivos, relajados y de curiosas siglas y nombre. Pero no, ninguno era madera de tu mismo árbol pese a que no encontraras mejor savia. Y preferiste caminar solo.

Puedes que sea culpa tuya, de cómo eres, celoso de tu tiempo, caprichoso de cometido. Te entiendo, solo dispones de unas horas de aire al día en Tyria y no quieres pasarlas haciendo aburridos cometidos para otros o quizá no seas bueno siguiendo órdenes.

Quizás, no sea de ti, sino cuestión de otros. Ah, ya veo. Rompieron tu corazón, ¿no es así? Tan solo ansías volver a recuperar lo que un día tuviste. Compañeros, camaradas, amigos. Incluso cuando no tuviste nada, cuando todos eran ideales e ideas en tu cabeza, tu corazón palpitaba. Déjame imaginar, aún no habías desembarcado en Tyria, destetado, sin patria y ya pensabas en darle forma a tu clan. Te acercabas, convenciste a quienes siempre habías tenido junto a ti o quizá fue alguno de los que ya no están quienes te sedujeron hasta la Costa de Kryta o la espesura de Ascalon. Desembarcasteis con fuerza, creasteis un emblema, una chanza a partir de vuestras siglas, un código. Puede que en un principio fuerais cerrados, una familia o que con el devenir del tiempo ansiaseis el poder de un ejército de miembros. Entrenasteis, reísteis, luchasteis. Ganasteis.

Pero ahora se han marchado. Dice un dicho Krytano que el tiempo es una olvidada telaraña que a todos enmaraña. Dejaron atrás Tyria pues fueron incapaces de abarcar lo mucho que esta tierra joven aún nos brinda; intentaron beber de su saber incapaces de tener tu estoico buche, tragador de los peores tiempos y brindador en sus mejores; Tyria nunca fue para ellos, son trotamundos, hoy defienden sus causas a punta de bayoneta, marañas de invenciones, blaster laser y gorilas con cañones Tesla.

¿No pensaste por un momento que se fueran por culpa de tu ímpetu? No todos pueden seguir tu ritmo, comandante. Tus ansias de exploración, la sed de riquezas, tu justicia inquebrantable y la enajenación tras los logros que coronen tu nombre. Tú los ayudaste a saltar por la borda. Pero no es tu culpa. Tyria te quiere así y te necesita.

El Día Invernal se acerca y el calor del hogar enternece tu piel curtida en combate y tu garganta de grito atronador. Lo entiendo muchacho, no debes ocultarlo, es estación de recogimiento, de felicidad. Chupeteas los bastones de caramelo y los pasteles de omnom y menta pero no los encuentras dulces. Agitas las campanas, saltas sobre sus copos nevados en busca de ese regalo e incluso correteas en raptor por Linde de la divinidad pero tu alma sigue sin encontrar consuelo.

Te diré, comandante, tu que un día comenzaste como héroe de Shaemoor, victorioso en la Gran Caza, no seas estúpido. Yo fui como tú. Aún lo soy. Aún murmuro por ese cementerio coronado por una Y, aquel que un día rebosó vida. Los mejores perecieron tras Orr, casi ninguno llegó a batallar en la profunda Magumma. Y finalmente me encontré tan solo como te encuentras tú hoy. No seas estúpido, no hay tristeza en nada de eso. Chico, Tyria no está hecha para todos pero como esos sucios Skritt dicen, a más tocamos. Hoy nos vemos con las escarcelas cubiertas de la fina arena de Istan, perdidos a días de vuelo en aeronave de nuestro hogar pero no veo pena por ello en ti, ni la verás en mi rostro. Somos héroes, amamos esta tierra infecta de carroñeros dragones, de falsos rey dioses y algo me dice que seguiremos mucho más tiempo dándoles guerra. Crees que estás solo pero nada más lejano a la realidad. ¿Recuerdas cuando Tequatl el sombrío posó sus pútridas garras? Fuimos nosotros junto a otra muchedumbre de aguerridos héroes quienes enterramos su carne putrefacta. La Triple amenaza, la marioneta de Scarlet y la defensa de Tarir, ¡Todos fueron abatidos bajo nuestra bota! Una multitud de desconocidos a los cuales pudimos vociferar a las armas y que con gusto podría llamar hermanos.

Echas de menos a quienes quedaron por el camino, muertos o de vuelta a su país de Azeroth. Pero en Tyria celebramos la vida y ahora, este raído pimpollo antiguo será nuestro abeto nevado y aquellas dos Ibogas serán dolyaks cargados de regalos. Siéntate y bebe ponche chico, dale un poco a tu raptor. Aquí en Tyria siempre estaremos en familia. Que Tixx se acuerde de nosotros y tengamos un feliz Día Invernal.

dela

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