Creer sin ver

Humano sin Dioses, asura sin Alquimia Eterna o norn sin Espíritus, ¿creerías que alguien podría vivir sin la red que la espiritualidad y la religión da?

El alba reluce sobre las tachuelas platinadas de las alforjas, los vidrios vacíos y el charco de lo que, en una vida anterior fue vino. Comienza a dar calor, del que solo puedes sentir en la nariz. Limpias el alfeizar, decidiste que fuera tu almohada en la pasada noche. Sobre tu manga diestra, se extiende el azabache de tu contorno de ojos. Mancha el bordado propio a la casa de ilusión que un día te mostró tus trucos de hipnotizador. Desoyes lo que recuerdas, desmientes lo que sabes. Un retoño, pese a que formara parte de tu familia durante trece años. Fueron tan fugaces, ahora le pertenece a los aatxes y sombras, nunca más a ti. Rebañas el maquillaje, frotas y maldices, exiges a Grenth te dé respuesta.

No ha sido una buena cosecha, ¿quién te mandaría a ti, cazador de los Picosescalofriantes? Cambiaste el arco por la guadaña, creíste que esos rifles de llave y pólvora ensuciaban el semblante de tu Gran Caza, sin honor entre bestia y cazador, entre venado y manos norn. Emigraste al sur, donde la nieve no es más que la pincelada de una estampa. Harías como tus nuevos vecinos, plantarías cepellones, innovarías y te adaptarías a la demanda del León Negro. El tiempo no ha transmutado tus dotes de caza en dones agrarios, te preparas para un invierno de hambre. Llenas la ofrenda a los pies del tótem dedicado al Espíritu del Cuervo, quizá te inspire.

Ahora te toca a ti, lector. Caminas con tus sentidos atentos. Ante ti, un puente demacrado al más puro estilo de Indiana jones y el templo maldito. Aunque no tengas pensado caerte y confíes en la calidad de la cuerda, ¿preferirías saber que una atadura te protege de la caída antes de poner un pie?

En la mayor parte de los casos elegiremos la opción donde tengamos un alguien que nos apoye, por etéreo y lejano a este mundo que sea esa ayuda. Carece de importancia que respondan o no a la llamada en forma de súplicas y ofrendas, que los creas todopoderosos y omniscientes o que supongan para ti el detonante vinculado a la causalidad. Humano sin Dioses, asura sin Alquimia Eterna o norn sin Espíritus. En una Tyria llena de carne imperecedera, hueso inquebrantable, inmortales y donde los márgenes entre empírico y esotérico son tan vanos como consecutivas las amenazas que nos asolan, ¿creerías que alguien podría vivir sin la red que la espiritualidad y la religión da?

Incluso los incrédulos que habitamos nuestro mundo, de carne y hueso, mortal, empírico y con poco margen para lo esotérico (aquí que cada uno introduzca el porcentaje que considere), alguna vez hemos pecado de buscar respuestas donde tan solo podemos encontrar vacío o ponerle nombre y ojos a lo que es nada. Que el intermediario fuera un whisky, barato incluso para Fito y Fitipaldis, no importa.

Evolucionamos como la lengua, por contraste. Si existe una palabra para ‘todo’, rápido buscamos otra que signifique ‘nada’. Si es un dragón anciano el que nos atemoriza, ¿no debería de existir otro que nos proteja? Pero en ocasiones, Tyria nos recuerda que lo esotérico, esotérico es, y aun así nos quejamos cuando Kormir no rompe sus tomos en la cabeza de nuestros enemigos. Kasmeer Meade aprendió que la devoción no es siempre correspondida aunque tientes a la divinidad tan cerca que puedas palpar su rostro.

Pero el creer puede lacrar el pensar. La red, protectora y cuna de tranquilidad, no siempre es lo que parece. Puede encarnar el lobo, el cepo que nos trabe sin permitirnos alzar, revolvernos y protegernos por medios propios. El caballero oscuro: la leyenda renace nos muestra que, cuando la encubierta Talia al Ghul salta sin cuerda, consigue la libertad. Es fácil ser de los que no creemos en mucho pues no hay nada que ver ni pruebas fehacientes de lo que debería existir. Sin embargo y como contraste, en Tyria, la sombra de los divinidades y el hálito que sustenta las religiones y similares, es tan verdadero y palpable como los bits que respiras. No debe ser fácil rechazar la red cuando has visto con tus ojos la divinidad. Excepto que seas charr. Ellos son carne, acero y sangre. De cruda pero fiel realidad. Para mí siempre ha sido ese antihéroe quien admiras hasta la saciedad aunque nunca querrías llegar a ser. Quizá, que sean tan palpables dioses y espíritus es lo que los baja de su altivo pedestal. Más sabiendo que pueden morir o ser sacrificados.

Tirando de wikia, antiguos artículos y el propio juego, me da la sensación de que hay poco dicho al respecto (o que mi mente psicópata necesita demasiado), un pequeño espacio de lore importante para entender a cada raza y la relación entre los pueblos que creen y aquellos que no. En ocasiones, me pregunto si humanos, norn y asuras (sylvaris no sabría en qué bando alistarlos) ven a los charrs como hoy vemos a los terraplanistas y creacionistas más puros.

Seguramente sea por que sienta envidia. Aquí, en nuestro aburrido planeta Tierra, las ordenanzas de nuestra historia se han sucedido y repetido, soliendo ser más cercanas ‘al estás conmigo o contra mí’, acostumbrándonos a ello hasta el punto que me cueste entender que hasta las creencias dispares puedan convivir en armonía. Sea como individuo o pueblo, veo difícil encontrarles alguna respuesta sin otra idea que seguir encarnando al devoto humano y al ritualista norn hasta que encuentre una respuesta. Pues casi que prefiero quedarme con la duda por mucho tiempo.

dela

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.