Resina y oro

Hay cierto encanto en las ruinas de un castillo primitivo y abandonado.

La historia atrapa a través de los vestigios palpables que hoy quedan, cuna y mecedora de aquellos otros intangibles que hoy perduran para hacer de lo que perdura, existe y somos, aquello que conocemos. Por esa asociación con el concepto de pasado, siempre parece que llama más un pórtico destartalado, un friso descascarillado y unos adoquines gastados como los cascos de un Modniir.

Es el fulgor templado, estático y taciturno el que activa nuestros recuerdos e imaginación. Luz y noche se convierten en el mobiliario de lo que fueron salones mientras que la arena y la lluvia campan a sus anchas como transeúntes en las calles. Hay una belleza incontenible en lo viejo y abandonado, es lo primero que pensé al ver de nuevo las costas de Elona. Pero no es nada nuevo, es algo que en Tyria, han sabido hacer desde su primer momento. Mi primer encuentro con esta dulce sensación fue al reencontrar el Templo de las Edades en el Valle de la Reina. Apenas hacía unos minutos antes de esa beta, que defendí el mismo lugar, doscientos años antes, de hordas y hordas encarnando lanza y escudo de paragón. La casualidad no hizo más que insuflar los recuerdos con la dulce cobertura que da la añoranza. Hablando en clave de paragón, sobra nombrar los innumerables hitos que Elona me trae de vuelta.

Tanto en el mundo de carne y hueso como en el de bits y raiders ataviados con infusión fantasmal y gafas de aviador, el encanto de las construcciones y vestigios lapidados bajo sus propias paredes se recibe indudablemente mejor por los ojos del de un milenial como yo, que para los ojos de quienes fueran contemporáneos y hoy descansan en el pasado. Y para Jordi hurtado, claro.

No me gustaría ver la Sagrada Familia, la Torre Agbar o el museo Guggenheim dejadas de lado en el olvido, maltratadas por la guerra y demacradas como ahora luce la Acrópolis de Atenas. Son nuestro ahora.

Pero el mundo digital cambia a una velocidad extrema, pues somos ciudadanos exigentes. Entre desfasado y actual, hay una actualización de distancia. Las fortalezas y barriadas erigidas en los sectores que nos vieron crecer, donde un moa veterano se asemejaba a un gran reto, ahora son campos desérticos en contraste con los nuevos mapas. Tyria es un mundo grande y rico que no entiende de sobre-población pues las instancias paralelas nos permiten disfrutar del dónde sin importar los visitantes con nuestro mismo destino. Pero ver que tu pasado, tan cercano capaz de arañar el presente, sea un vestigio casi olvidado, debe ser triste, al menos lo es para un abrasador, conocedor de tomos e historia.

Y esa es la cantinela de los mapas donde comenzamos y están abocados a la muerte. Cada vez es más complicado realizar los meta-eventos en el Corazón de Magumma por falta de efectivos, al igual que las cadenas de eventos de mapas que no sean de nivel máximo.

¿No os da penica?

Un día serán historia y no pasado de los nuevos jugadores de Tyria, quienes verán vetusto e innecesario pasar por ellos pues ni el dinero ni la fama les dará motivos para ir. Como mucho, serán turistas de Tarir, el rancho de Curtis o el bastión de Halcón de Ébano. Y no veo a muchos charrs vendiendo su cerveza a doce platas la jarra como para mantenerse vivos allí.

Pero unas gotas, pueden lucir lo viejo en encantador antigüedad. El Kintsugies una técnica de origen japonés para arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia”, (Wikipedia). Un barniz modesto y un poco de esfuerzo y dedicación como esos metales preciosos, para nunca olvidar lo que de otro modo puede darse por muerto. Predicando con le ejemplo, los festivales alumbran nuestro mundo cada pocos meses, ¿por qué no celebrarlos en diferentes lugares? El día invernal sobre las murallas de Halcón de Ébano, y el Año lunar en los innumerables bastiones de los Picosescalofriantes y Ascalon. Unos farolillos de papel por allí, unas bengalas y calabazas para tallar por acá alegran la vida de cualquier lugar.

No creo que la sobre-población de Arco de León se queje por mover un poco las festividades y otros lo agradecerán mucho. Es solo un ejemplo, como seguramente a ti se te hayan ocurrido otros. Provenga de donde venga, unas gotas de imaginación y esfuerzo pueden ser el oro y platino que convierta una porcelana, en toda una obra inalterable al paso del tiempo.

dela

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.