Tradicion y mala innovacion

"La adaptación es fundamenta, pero hay que recordar que no siempre se cocina para uno mismo ni se narra al viento"

Reconozco que siempre he sido un purista de la cocina. También un hereje despiadado entre fogones. Podría decir que me manejo en un tándem que rachea entre un legal bueno y un neutral caótico culinario. Es mi punto de equilibrio, pues creo que la virtud está en ese punto intermedio entre seguir la tradición y la innovación. Es esa dualidad que me hace disfrutar de guardián y ladrón, estereotipos distantes y la mayoría de ocasiones contrapuestos. La innovación es experimentar y explorar, mitad de aciertos, mitad de fallos. La tradición es la receta, nos dice lo que es, el pan del bocadillo, la disposición de las verduras en la ratatouille, o las diferentes capas de una lasaña. Y por muchas alegrías y sorpresas que traiga la innovación, el respeto a la receta está en mis genes entre cacerolas. Es a mis ojos como esas máximas que no deberían de romperse. Las distintas versiones de una misma receta son una declaración de intereses, un fragmento del dónde, cuándo y porqué se creó. Se puede saber mucho de las hambrunas que han pasado en España, ojeando las diferentes formas de hace unas migas en cada periodo.

Con un poco de suerte, Ncsoft conseguirá el combinado perfecto entre defensor tras el escudo y pícaro de las sombras. Quizá una lanza en una mano, y Las Profecías del Buscador de la Llama en la otra, donde se domine las sombras que hay en toda luz sagrada y las virtudes nazcan de los engaños que la mano injusta se merece. Tras mis primeros libros, ya no me parece una idea tan descabezada.

Una historia, no es muy diferente. Sigue unos pasos, cada una los suyos, los ingredientes que le dan sabor a los personajes, los tiempos de cocinado que otorgan el mundo y los hechos que curtirán y transformarán a nuestros protagonistas, con un espacio para dar ese toque personal, a veces un sabor terciario, otras el rey del pastel.

La innovación y adaptación es fundamental, imprescindible según los casos o como mera herramienta creativa, pero hay que recordar que no siempre se cocina para uno mismo ni se narra al viento.

Y cuando te da por echarle vinagre a los macarrones o mayonesa a los cereales, hay muchas posibilidades de que te reciban con horcas y antorchas. No hay que ir muy lejos para buscar un ejemplo como el comprensible revuelo tras la noticia de que la producción de Netflix está buscando a una actriz joven con ascendencia africana, asiática o de otra minoría étnica, para interpretar a Ciri en la serie de The Witcher. Es tan entendible como que un valenciano sea poseído por el semblante de Deimos al ver nuggets de pollo y lonchas de chorizo sobre su amada paella.

Os diré una cosa que a día de hoy suena casi a sacrilegio y que por alguna razón repito a la mínima como el hípster que es vegano de nivel cinco y no come nada que proyecte sombra. No me gustaron los libros de La Saga de Geralt de Rivia. De hecho, no he podido terminar los últimos o más bien, me he negado. El desarrollo de personajes muy a menudo me parece nulo o distante de la historia, la narración es trabada y en ocasiones me parecía estar más dentro de Cincuenta sombras de Gray protagonizada por un héroe estereotipo de las pelis de los ochenta que de la épica y fantasía. Pero entiendo que gustase, y mucho. Entiendo que sean obras capaces de marcar a un lector, de hacerlo amar las historia escritas, las aventuras de espada y conjuro, de recordarle la dureza del mundo a base de la magia sobre tacones, elfos repudiados y druidas promiscuas. Puede que no sea de mi paladar, pero tiene mi respeto. Estoy seguro que Andrzej Sapkowski, con su métrica y su puesta en escena de actores quería representar exactamente lo que ha plasmado, y eso, os digo de primera mano que no siempre es sencillo.

Por ser capaz de marcar y de crear, entiendo que el cambio a Cirilla (me encanta el nombre completo, suena a una pata con lazo, o perrita con disfraz) moleste, algo tan superado en el siglo XXI como un simple cambio racial de personaje. Andrzej Sapkowski es polaco, la Saga de Geralt de Rivia se escribió en polaco, copiando basándose en la historia polaca, en la mitología polaca, convertida a videojuego por un estudio polaco, de creadores polacos y… bueno, creo que ya sabes por donde voy. No es cuestión de segregación, ni de inserción racial, es cuestión de que los charrs fueron ideados peludos y los asura bajitos. Y Cirilla Fiona Elen Riannon un poco más blanca y es una almenara de Gondor ardiendo.

Me gustan los cambios, nacidos en un motivo, una evolución o una respuesta hacia el propio mundo. Pero no como un regateo triste con poco más fin que el monetario. Por mucho que nos pese la realidad y la historia, no debemos cambiarlas a nuestro antojo. Hay quien lo ve como una reivindicación, pero tampoco funciona: que Burger King tenga una opción vegana no cambiará tu rechazo a comer carne ni que el mundo deje de hacerlo; que una protagonista de una serie ficticia cambie para pertenecer a una minoría étnica no va a mejorar la inserción social; un humano con tacones no es un norn.

Netflix, lleva un tiempo haciendo de las suyas con el objetivo de ganar cuantos más suscriptores, mejor. Para ello, necesita mucha variedad, juguetes para los niños, sartenes para los cocineros y taladros para el obrero. Pero es arriesgado hacer pasar un taladro por juguete o hacernos creer que lo que necesitamos para hacer agujeros en el cemento es una todopoderosa sartén (quizá la de Enredados, esa sartén es plato de Meatoberfest). Cuando se hace una adaptación de un formato diferente al tuyo, una serie de animación, un comic o un libro, es obvio si no imposible trasladar su contenido por completo. Mejor no complicarse.

A la hora de crear la historia viviente de Guild Wars 2, la diversidad traída por sus protagonistas fue una dosis gratificante, tan bien recibida como bien tratada. Ahora, sería impensable un cambio venido por un Deus ex machina, aunque fuera el simple y vanidoso color del pelo.

Hay guiones geniales, piezas de literatura maravillosas con protagonistas tan variopintos como los aromas de un especiero. Pero un día son las loot box, otro un cambio de color de tu personaje preferido. Un día, príncipes de Egipto y señores feudales nipones fueron de raza aria y ahora parece que es un pecado visual. Así que tranquilo, siempre hay alguien que, pensando en el bolsillo, llenará memes (si la Unión Europea no los banea) por las modas que corran. Siéntate y sé paciente. Solo te puedo dar un consejo más: tomate triturado, queso, jamón de york, chorizo picante, alcachofas, alcaparras y orégano sobre una masa circular, rústica y fina. Malas adaptaciones habrá todos los días, pero no hay Deimos que valga con el estómago lleno.

dela

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.