Tradicion y mala innovacion

"Incluso con voluntad radiante, caritativa y filántropa, podemos equivocarnos"

Incluso con voluntad radiante, caritativa y filántropa, podemos equivocarnos.

En la última partida de Vampiro: la mascarada, entre el absurdo de un Malkavian y las calles ficticias de una Granada adormecida por un hechizo, salió a la luz un pensamiento inofensivo. En pocas palabras, debatimos hasta qué punto merece la pena seguir creando contenido dentro de una misma obra sin perjudicar a lo bueno ya hecho. Los jugadores, televidentes y lectores siempre queremos más, más y más, que aquel héroe que nos enamora no envejezca, no muera y nos relaten sus historias por siempre. Pero no siempre es posible. Recordamos que tras los Assassin’s Creed de Ezio Auditore, la saga se ha comprobado lo duro que es mantener el nivel. Juego de tronos ha alargado sus tramas innecesariamente, haciendo que las pocas (o muchas) interesantes subsistiesen desmerecidas. Del mismo modo, hay quienes opinan que las partidas de rol planteadas a largo plazo, terminan perdiendo fuerza por buena que esta sea. A día de hoy sigue rondándome la cabeza esa idea, en el “hasta dónde” de lo que escribo e indudablemente en los límites de Guild Wars.

Cuando creamos contenido, tiendo a pensar en ese ‘crear’ como sinónimo de bueno y positivo. Crea, no te quedes con nada en el tintero. Pero ni la más brillante mena de oricalco reluce si para hallarla tienes que cincelar un cerro de cobre. Menos aún, cuando ese cobre se convierte en parte obligatoria y no optativa de la historia. A nadie le gusta los tutoriales interminables para darte cuenta que son gran parte del juego ni leer tomos sobre la aburrida historia de un botijo que ni es especial ni hace nada fuera de lo común, para ver cómo se convierte en el arma que derrota al Dragón Anciano por pura casuística.

Esa sensación de sentir que has malgastado tu preciado tiempo. La odio. Me ocurre a menudo con los especiales de Halloween o navidad. Pueden ser un ejemplo y modelo, un oasis que da un aroma distinto y hogareño para las historias que viajan entre mundos, galaxias y miles de fantasías. Pero si no eres un fanboy enamorado de hasta el barro que cuelga de las suelas de un género, tener que aguantar y convertir en canon, a un Hulk siendo santa Claus o Chewbacca reuniéndose con su familia para celebrar el ‘Life day’ (existen, muy a nuestro pesar), es un despropósito.

Desde ArenaNet, se consigue el punto justo de trama continua y distancia: mientras que la vuelta del Rey Loco Thorn, es un recuerdo de un episodio trágico de Kryta, el día invernal es un festejo puntual que nos recuerda la caridad con los jovenzuelos necesitados.

Quizá con nuestra particular versión de Halloween, no sea del todo objetivo (¿Alguien ha dicho Fanboy?). Nunca jamás de los ‘jamarísimos’ jamases he sentido el más mínimo cariño o apego por Halloween, los caramelos duros con la piedra, los disfraces aterradores, las calabazas fuera de la crema y el catálogo de adornos propio de nigromantes, segadores y azotadores. Yo, un muy tradicional pueblerino, siempre he sido más de carnavales, sus pasacalles entre turuta y con final verbenero. En los años de Guild Wars Original, era una festividad que, estaba ahí, era divertida pero poco más. En cambio, la llegada del Rey Loco al nuevo Arco de León consiguió que sintiera esa festividad endiabladamente divertida. No es cuestión de que estuviera bien o mal confeccionada y resuelta, sino por conseguir que una costumbre tan frívola y ajena como la veía, se convirtiera en una tradición tan mía como la feria del cordero. Una costumbre virtual, tan firme como la más real. A fin de cuentas, Tyria es una primera segunda tierra donde elegimos pasar nuestros días.

Otras, no me merecen tantos agrados, especialmente la ‘Adventure Box’. Es totalmente subjetivo, pero desencaja mi día a día, ¿Por qué tengo que entrar en una realidad diseñada para niños asura cuando soy la mano que ha dado muerte a dos Dragones ancianos?

El limbo entre crear contenido y crear broza es complicada de establecer y diferente según quien los vea. Para el autor, debería ser crear mientras se sienta cómodo y no por lo que llene su bolsillo. Si ni a él le cuadra, ¿por qué iba a gustarte a ti? Para el consumidor, somos quienes mejor lo tenemos pues si de cada cien, una parte chiquitita es la que no nos gusta, podemos considerarlo un descanso. No debemos ser unos esnobs de monóculo, copa de coñac y Farias en mano que echen abajo cada partícula que destaque. Al final del camino, si creas o si juegas, disfrútalo.

¡Feliz Halloween!

dela

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.