Ríndete, Sobrevive.

Coral Orriano, fuego del dios de la guerra o espina selvática los enterraron. Poco importa tu esfuerzo, no ha sido suficiente.

Que Dwayna te dé la bienvenida, comandante. ¿Te extrañas de verme en el que llamabas tu hogar?

O quizá, ¿me extrañabas?

Eres un buen hijo de Tyria, de la poca nobleza de Kryta que aún guarda honor basado en tus antepasados de Elona y Cantha. Aún recuerdo cuando las tres virtudes fortalecían tu primera maza de hierro. Sin embargo, siempre te recordé como ese cocinero que compartió conmigo un plato de carne de ave al curry. Aún no te lo he pagado. Déjame que lo haga ahora, con un consejo.

Escúchame. La derrota ha sido lo más bonito que ha podido ocurrirte, comandante. Tras ella desembarca el silencio, uno que piensa y reflexiona con tu instinto más primario, te masculla y se aconseja:

Ríndete y sobrevive

Se lo mucho que has perdido y lo que esa dragoncita significaba para ti. ¿Recuerdas a Travis? Desde que ese lobo idiota me dejó, solté mi arco largo e intercambié supervivencia por artes mortales, escaramuzas por argucia y el dominio de la naturaleza por el de las sombras. Apuesto a que, si cierras los ojos, la recuerdas como a una cría, la inocencia que da la desmaña, pese a que ahora pesa como una familia de dolyaks y la has visto devorar la carne pútrida del que se creía dios y rey. Conozco esa sensación, siempre será tu pequeña, algo más que una simple mascota.

De los cachitos que dejamos atrás, se hacen madejas, de la bestia herida, la fortaleza caída o el aliado perdido. Del pasado aprendemos que tenemos la obligación de vivir el presente. Silencio y cachito, son muerte y renacer. De una derrota brotarán ascuas, moribundas que nada queman. Pero se paciente, el viento siempre termina por avivarlas. O quizá no, esta vez no. Es demasiado tarde para volver a empuñar un arma. ¿Qué tal una jarra de esa espumosa de malta y jengibre? Y beber hasta el final…

Ha sido un largo mes desde que ocurrió y hoy vuelves a tu hogar. El viaje te mantiene confuso, te haces preguntas. Lo que los demás piensan redunda en tu cabeza, solo adviertes una cantinela a tu alrededor, cortada por la misma nefasta tela.

¿Qué hacemos ahora? ¿Está todo perdido?

Y todo ese esfuerzo, ¿Ha servido para algo?"

Desde los cristales de nieve hasta la linterna del cerdo, el invierno está por pasar. Muy lejanos quedan los días cuando festejábamos sobre la antigua Arco de León la caída del pútrido que alzó Orr de las profundidades ¿Lo recuerdas? Su dominio sobre la muerte fue su destino y el barril que llenó nuestros brindis. Pero el purpúreo cristal refleja impasible la verdad:

No somos suficientes, hemos perdido. La guerra ha terminado. Él ha ganado.

Puede que no seamos los primeros en caer ante la magnanimidad de los Ancianos, pero, seguramente seamos los últimos. Aprovechémoslo, estar condenado es un privilegio que ni tú ni yo debemos rechazar. Solo nos queda disfrutar del tiempo hasta que la carne sea la anomalía y el cristal, lo habitual.

Ya veo, prefieres lamentarte. Tonterías como las sumas de un skritt, comandante. Piensa rápido. ¿Recuerdas todos los nombres de quienes has perdido? Te doy cinco segundos.

Uno…

Dos…

Tres…

Cuatro…

Cinco…

Coral orriano, fuego del dios de la guerra o espina selvática los enterraron. Poco importa tu esfuerzo, no ha sido suficiente.

No hay compañía que no termine a pies de Grenth, ni brotes que por siempre permanezcan bajo los talones de Melandru. Desiste, deja atrás el atisbo de esperanza. La descendiente, poderosa vidente hija de la Oráculo. La has perdido, comandante.

Ha pasado mucho tiempo, la mayor parte lo he pasado sola, ¡y me va realmente bien! La camaradería es un protocolo del pasado, de cuando los dioses aún estaban entre nosotros y los dragones eran una historia que usaban nuestros peluditos enemigos, ahora aliados, para dormir a sus cachorros.

No hay cerradura que se resista a mis encantos, tampoco caparazón de karka que aguante los brincos de mi bastón. Tengo mi bolsa llena de monedas y mi macuto repleto de tantas maravillas por enseñarte como sed acecha mi garganta.

¡Espera! ¡Por Dwayna! ¿Dónde crees que vas? Habéis sido derrotados, pacto, desertores de Joko, espíritus y elonianos. ¡Todos!

No me mires así, estas no son lágrimas…

Da lo mismo que mente a Adelbern o que nombre a Lyssa en vano, saldrás por esa puerta ¿Prefieres empuñar ese escudo inscrito que tanto te costó forjar? Pues muy bien, perfecto, ¡Excelsior! Mierda de moa para ti, comandante. Si buscas tu muerte, no quedará de ti ni polvo que un segador pueda alzar.

Tengo miedo viajero ¿Aún puedo llamarte así? Quédate esta noche, disfrutemos de la Tyria que nos crió, de nuestra ciudad, de la noche y el día.

Pero, ¿por qué sonríes, por qué esa mueca? No hay camino para dos a donde te diriges, no para una ladrona y un guardián. ¡No creas conocerme!

¿No me respondes? Mejor, no lo hagas. Te conozco, reconozco lo que te mantiene en pie, yo también creí sentirlo. Eso no nace de tu potestad sobre las llamas y dominios de color celeste, aunque no lo reconozca, sé que escondes algo.

Ah, si hay algo que compartimos con los peluditos malhumorados, pigmeos sabiondos, fétidos plantaparlantes y norteños gigantones, es que no nos rendimos fácilmente, sin importar lo incierto del camino.

No aguanto más sentada, nunca tuviste buen gusto para el mobiliario. Travis no querría que te dejara solo. Tú ganas, te seguiré. Aurene no se merece menos.

dela

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.