Deidades

Prácticamente cualquier criatura en Tyria tiene o ha tenido alguna deidad en la que creer... desde la más pequeña a la más grande. Sea de la raza que seas, en algún momento de tu pasado los tuyos han adorado a un ser superior.

Por Kenden B. Día 61 del mes del Céfiro 1.329 d. É.

Es curioso, como cada raza en Tyria ha adoptado sus creencias, se ha unido a otras que ya existían o simplemente han rechazado las mismas debido a acontecimientos pasados. Pero sin duda, lo que a mi juicio creo más importante, es que hoy día todos juntos en cada rincón de este mundo, convivimos, aprendemos y sobre todo respetamos lo que cada uno cree individualmente. Y creo que eso es muy importante.

Los Norn, han tenido siempre a sus Espíritus Salvajes. Veneran a la Naturaleza y a lo que éstos representan, siendo tratados como guías espirituales. Los Havroun o chamánes, son los encargados de atender las necesidades de estos espíritus, teniendo el poder de cruzar a La Niebla para poder verlos y consultarles. Los Norn están tan unidos a estos Espíritus Salvajes que son capaces de poder transformarse en aquel al que están unidos.

Aunque poseen a un grupo de Espíritus Salvajes Mayores, también poseen un grupo de Espíritus Salvajes Menores, y cuentan con otros que son denominados Espíritus Indignos. También reconocen como espíritus a las fuerzas de la naturaleza, aunque para los Norn, estos espíritus no son conscientes de serlo, motivo por el cual los consideran desafíos a superar en su día a día.

Entre los Espíritus Salvajes Mayores, y los Espíritus Salvajes Menores, la diferencia está en que unos ayudaron a los Norn en el Éxodo tras el despertar de Jormag, y los otros lucharon contra él. Con el despertar del Dragón de Hielo, los Norn se opusieron con furia a tener que huir de sus asentamientos poniéndose con ello en peligro. Por ese motivo, los Espíritus Salvajes viendo que aquello produciría la extinción de los propios Norn les guiaron en un éxodo hacia el sur. Por ello, El Oso, El Cuervo, El Leopardo de las Nieves y el Lobo, les acompañaron en su viaje a zonas más seguras y fuera de la influencia de Jormag, acabando tras su éxodo en Hoelbrak donde se asentaron. Mientras esto ocurría, un grupo de Espíritus Menores lucharon contra el dragón para retenerlo y permitir esta huida. El Buey, la Lechuza, y el Glotón combatieron contra el dragón dándoles así tiempo para ponerse a salvo. En esta terrible lucha, el Espíritu de la Lechuza murió. Por ese motivo, existe un santuario especial en Hoelbrak y en otros lugares de las Picoescalofriantes dedicado a este Espíritu Salvaje.

Estatuas del Oso, el Lobo, el Leopardo y el Halcon, talladas en una colina.

Los Charr, por su parte hoy día, no poseen creencia alguna. Si rechazan en sí la religión es debido a que se niegan a aceptar la autoridad de cualquier dios debido a que hubo un tiempo en que por ese motivo, se sintieron manipulados por seres divinos. Hay que tener en cuenta un detalle que puede pasar desapercibido, los Charr eran la raza principal y más numerosa de Tyria cuando los Humanos llegaron. Poseían gran cantidad de tierras de cultivo y de caza, y lugares donde levantar sus asentamientos. Y entonces, al llegar los Humanos comenzaron a perder tierras que estos usaban para crear sus reinos. Por ese motivo, los Charr se unieron bajo el mandato de uno solo, el Imperator Primus apodado Khan-Ur. Así comenzaron a guerrear contra los humanos para defender lo que era suyo en un principio. Entonces su Imperator Primus fue asesinado sin dejar heredero, motivo por el cual los Charr se fraccionaron en las hoy conocidas Cuatro Legiones. Pero aquello no sirvió para recuperar lo perdido ante los Humanos que seguían creciendo en número, mientras ellos se veían empujados a permanecer atrincherados en un pequeño rincón de Tyria. Fue por ese motivo que pensaron que el problema era que los dioses Humanos eran los culpables de su fracaso. Entonces, se decidió buscar en Tyria a deidades que les apoyaran, y de esa forma encontraron a los Titanes en el volcán Hrangmer (Hoy conocida como Ciudadela de la Llama, en Colinas del Corazón de Fuego) Así comenzaron a adorarlos, y se unificaron bajo su poder. De esa forma comenzaron la guerra contra los Humanos de nuevo. Así tomaron Ascalon y expulsaron a los Humanos de allí, que se vieron forzados a cruzar parte de las Montañas Picoescalofriantes para alcanzar Kryta. Pero tras todos los acontecimientos ocurridos después de la Devastación, y con una Legión de la Llama que ya no luchaba por el interés común de todas las legiones sino propio, tratando a las demás como esclavos, esta raza optó por no dejar jamás que ninguna deidad de ningún tipo les influenciara. Por ese motivo sólo respetan y veneran a sus grandes héroes por sus hazañas conseguidas a lo largo de su historia.

Por su parte, los Asuras creen en la Alquima Eterna y en la idea de que todos los seres, además de toda  la magia de Tyria son sólo una pequeña parte de un propósito muchísimo mayor. Uno que estudian y que quieren llegar a entender. Los Dragones Antiguos forman parte también de esta Alquimia Eterna, siendo en toda su grandeza, una mínima parte de ella.

Los Sylvari, la raza más joven ve a los dioses del resto de razas con curiosidad. No niegan la existencia de los Dioses Humanos, pero buscan pruebas de ellos. Por su parte, se rigen bajo las creencias y la sabiduría que les dejó el Centauro Ventari, en la Tabla de Ventari y respetan y piden consejo a su madre, el Árbol Pálido.

Los Humanos, como yo, con mayor o menor devoción, honramos a los Dioses. Según nuestras creencias, cuando los dioses llegaron a Tyria provenientes de La Niebla, pusieron por primera vez el pie en La Península de Orr en el lugar llamado Aguas Artesianas. Dwayna fue la primera en cruzar, seguida de Balthazar, Melandru y Lyssa. Yo creo, que Abbadon también cruzó el portal con ellos junto a Dhuum. Aunque la información sobre estos dos dioses en concreto es muy poco fiable. Todos ellos hicieron de Arah su capital, salvo Dhuum que como dios de la muerte reinaba desde su Torre del Inframundo, siendo un dios temido e injusto. Durante su tiempo en Tyria, Dwayna se enamoró de un escultor, y fruto de esa relación nació el dios Grenth, el único que no vino a Tyria proveniente de La Niebla. Con el tiempo, Grenth acabó desterrando al terrible Dhuum de su reino siendo encerrado, y sustituyéndolo en ese lugar. Por su parte, el dios Abbadon también es todo un misterio. Unos creen que su poder se lo quitó a otro dios anterior a él. Lo que sí se sabe de él, es que fue quién decidió entregar la magia a los Humanos. Debido a ello, se desató la guerra en Tyria. Cuando el resto de dioses recibieron la petición del rey humano Doric de que hicieran algo al respecto, su intervención produjo la ira de este dios por lo que se puso en contra de los suyos. Las disputas acabaron con la derrota de Abaddon que transformó el Mar del Cristal en desierto, siendo encerrado allí. Su nombre fue borrado de toda Tyria así como sus estatuas y catedrales. No mucho tiempo después, todos los dioses cruzaron de nuevo La Niebla conociéndose este evento como Éxodo de los Dioses.

Arte conceptual de Balthazar, Dwayna, Grenth, Lyssa y Melandru.

La última diosa, la más reciente, fue antes Humana que Diosa. El Dios Abbadon, hasta ahora encerrado trató de volver a Tyria. La intervención de Kormir en este evento, y viendo que si el dios regresaba a Tyria se desataría su furia, la humana Kormir murió al sacrificarse absorbiendo su poder y siendo elevada a deidad por su sacrificio al llegar a La Niebla.

Razas como los Grawl, los Skritt, los Quaggan, los Kraits, los Hylek, los Tengu, los Ogros, los Centauros, los Jotun... Todos basan sus creencias en los dioses de otros modificados o adaptados a ellos mismos. Los Jotun por ejemplo, son tan antiguos en Tyria que los grupos que hoy podemos ver en las Montañas Picoescalofriantes son solo una pequeña e ínfima parte de lo que fueron antaño. Esto es algo que pasa con razas que son mucho más antiguas de la llegada de los Dioses Humanos, razas de épocas pasadas como lo fueron Los Olvidados, Los Mursaat, Los Enanos o los Videntes.

Pero lo que yo creo más importante, es que da igual en quién creas o no, en Tyria todos son bienvenidos.

Kenden Baruch

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