¡El vacío te llama!

Por Kenden B. Día 1 del mes del Céfiro 1.331 d. É.

¡Con cada muerte, Dhuum se hace más fuerte!


¿Cómo puedes esperar acabar con la muerte misma?


¡Patético mortal! ¡El vacío te llama!

Estas eran las palabras con las que el antiguo dios de la muerte recibía a aquellos que se atrevían a viajar al Inframundo a buscarle para luchar contra él.

Antes de que los Seis Dioses llegaran a Tyria, Dhuum era el amo y señor del Inframundo y era reconocido como el Dios de la Muerte. Gobernó desde su torre gigantesca en el Inframundo y fue un dios despiadado que no toleraba ni la posibilidad de resucitar ni la existencia de seres como los muertos vivientes, por lo que todo aquel que osaba tratar de burlar a la muerte, acababa siendo atormentador por toda la eternidad.

Con la llegada de los Seis Dioses y el nacimiento de Grenth en Tyria, viendo cómo era Dhuum, se le desafió para usurpar su trono. Por ese motivo, el dios Grenth pidió ayuda a siete héroes y les prometió la gloria eterna si le ayudaban en el propósito de derrocar al entonces terrible dios de la Muerte.

Siete héroes se unieron a Grenth y lo siguieron, ayudándolo a derrotar a Dhuum en el osario de la Catedral del Resplandor Eterno en Orr. Al ser vencido, todo su poder pasó a Grenth y la gigantesca torre del Inframundo explotó creando las Llanuras del Caos. Dado que un dios no puede morir, se selló a Dhuum dentro de la Sala del Juicio usando magia y quedando allí encerrado. Los siete héroes fueron honrados convirtiéndolos en los llamados Siete Segadores que permanecerían en el Inframundo asegurándose de que aquellos que llegaban allí, podían tener un tránsito normal, así como asegurándose de que el antiguo dios no escapara.

Y allí estuvo durante siglos, encerrado, pero buscando la forma de huir. Poco a poco, Dhuum fue ganando poder cada vez que una criatura accedía a aquella zona del Inframundo y moría.

Antes de los acontecimientos de las Profecías del Buscador de la Llama que profetizara Glint, la Campeona de Kralkatorrik, la época de convulsiones en Tyria hizo que el ejército de Dhuum lanzara un asalto al Inframundo tratando de liberar a su señor. El ejército logró capturar a los Siete Segadores de Grenth, encerrándolos y tomando el control de gran parte del reino. A su vez, otros seguidores del antiguo dios se aliaron con varios seguidores del dios Abaddon para atacar una de las entradas a la Niebla, en la Tumba de los Reyes Primigenios. Aquella insurrección ocurrió en el año 1.585 del Festival del Dragon del calendario de Cantha y el levantamiento fue dirigido por La Furia, el principal general de Dhuum y uno de los cuatro Señores de la Angustia, que junto a su grupo de generales trató de hacer caer el Anochecer ayudando a liberar a Abaddon, junto con Menzies, el hermano del dios Balthazar. Los cuatro Señores de la Angustia, encerrados en la Fundición de Creaciones Fallidas, una zona del Dominio de la Angustia usado como prisión para criaturas problemáticas como Margoritas y era dirigida por Olvidados, tras hacerse con el control de la zona, y encerrar a los Olvidados que la mantenían, lanzaron su ataque enviando fuerzas a través de la Puerta de Komalie tras crear en la misma fundición un ejército de Titanes. Después supervisaron el ataque en la Isla de Shing Jea de Cantha durante este festival del dragón.

Aquellos acontecimientos fueron detenidos, el Anochecer nunca llegó y Kormir acabó absorbiendo el poder de Abaddon y convirtiéndose en diosa.

Los cuatro generales, ante esta derrota y siendo de nuevo encarcelados igual que su señor Dhuum, buscaron la forma de ganarse el favor Mallyx El Inquebrantable por lo que acabaron siendo la fuerza de oposición al nuevo gobierno que Kormir estableció tras la derrota de Abaddon y la absorción de su poder en el Reino del Tormento.

Dhuum se mantuvo de nuevo bajo control encerrado en la Sala del Juicio otra vez. En un nuevo intento tras acumular suficiente energía para liberarse de sus ataduras, fueron las fuerzas dirigidas por el Rey de Hielo quienes lograron defender a los Siete Segadores el tiempo suficiente para que realizaran el ritual y devolverlo a su estado latente.

A su vez, en el Domino de la Angustia cada general quedó en un reino. Mientras Furia permanecía en la Fundición de las Creaciones Fallidas, La Boca del Demonio quedaba en el Velo Estigio y la Mayor Oscuridad en la Penumbra del Corazón del Cuervo. Lord Jadoth quedaría encerrado en la Ciudad de Torc'qua. Aun así, todos ellos quedaron como sirvientes de Mallyx el Inquebrantable esperando que Dhuum vuelva a tener suficiente poder para ayudarle. Aquellos héroes que quisieran enfrentarse a Mallyx, primero tenían que vencer a los amos de cada una de estas partes del Inframundo y a su señor.

Hoy los dioses han optado por abandonar Tyria definitivamente, ni siquiera quedarse en la Niebla donde al parecer han estado hasta ahora. Con esta decisión los acontecimientos se han precipitado. No sólo hemos tenido que vencer a Balthazar. Grenth dejó también el Inframundo y al hacerlo, Dhuum encerrado en la Sala del Juicio, ha aprovechado la energía acumulada todo este tiempo para tomar el control del lugar.

Los héroes que lo deseen pueden acceder a la Sala de las Cadenas desde el Paso de Lornar en las Montañas Picoescalofriantes y tratar de conseguir derrotarle. Pero no será fácil. Desmina, que fuera la primera sacerdotisa de Grenth, guiará al grupo hacia la gigantesca torre donde ha comenzado a absorber almas para hacerse cada vez más fuerte.

La presencia de Dhuum hace también posible ver su profesión única. Aunque el Nigromante es la profesión que tiene que ver con la muerte, el Dios de la Muerte como tal es en realidad un Derviche.

En la antigüedad la profesión de derviche era propia del Desierto De Elona. Eran guerreros que usaban técnicas marciales perfeccionadas portando guadañas como armas. Los derviches usaban hechizos de autoprotección, oraciones en combate e invocaciones que potenciaban sus ataques. Los que eran grandes maestros en esta profesión eran capaces de asumir la forma de un dios, promulgando así la bendición divina a su voluntad usando elementos para la lucha, como la tierra o el viento, pero sobre todo la furia de las tormentas de arena de Elona.

Dhuum porta su guadaña y no necesita invocar la forma de un dios, dado que lo es. Devolverle a su encierro, es primordial en nuestros días.

Balthazar

Kenden Baruch

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