Oda insulsa a la silla y al bien sentarse

"La importancia de una silla, no es sentarse sino tener la posibilidad de hacerlo, pese a que prefieras usarla como objeto arrojadizo"

Esas noches en las que no puedes dormir. Una de esas, embriagado de café o aún sobresaltado por alargar una noche en los Campos de Batalla. De las que tu yo del mañana se va a arrepentir pero que tu ego presente dice: “nah, si mañana estaré como una plumica recién lamía”. Pero es que seguir y poner trampas de suministros a las blobs tropas enemigas es el entretenimiento desenfadado de mi ladrona. ¿Y cómo negárselo? El tira y afloja entre jauría cazadora y presa escurridiza es divertido en las mismas proporciones que consume mi tiempo como suministros al reparar un muro. Un sano divertimento de ver cuánto tardan en cazarme y sí, ver el mundo arder.

Las ganas de dormir aprietan, pero el sueño no tanto. Dando vueltas en la cama, demasiado vago para volver a Tyria y demasiado activo para forjar un sueño. Entra YouTube, Wikipedia y los artículos en los que jamás creíste posar el ojo:

El cebo, un indefenso vídeo de ciencia para tontos, lo mío. Ahora que el apetito está abierto, continuo con Albert Einstein y quienes apoyan en la teoría de la variable escondida, “por debajo de las probabilidades de la mecánica cuántica hay más variables”. Las desigualdades de Bell y el “Dios puede jugar a los dados en verdad” son mi primer quebradero de cabeza. ¿Pero será porque me he perdido algo? Indago, los primeros estudios en el cerebro vivo de Benjamín Libet. Un paso más y me adentro en la neurología, el síndrome de Tourette. El ajedrez y go (juego de estrategia chino) incluso el libre albedrío en los invertebrados y las moscas de la fruta. Sí señor, Kormir estaría orgullosa de los conocimientos en los que duramente me he adoctrinado, para olvidarlos al despertar.

Todos ellos circundan el concepto del libre albedrío. Y entonces, con el último logro de Guild Wars 2 a mi espalda, el cielo se abre para susurrarme una frase en mi mente enajenada por el insomnio:

“La importancia de una silla, no es sentarse sino tener la posibilidad de hacerlo, pese a que prefieras usarla como objeto arrojadizo”

A fin de cuentas, pensé en la capacidad de libre albedrío. Lo que sentarse supone lo que revoluciona, los usos que tendrá, las pretensiones que conllevará y todo lo que…

Ojos de basilisco, Dela, que son simples sillas y la más simple aún opción de sentarte en ellas.

Y es que soy de pensar más de lo que es sano y debido, de buscarle tres cuernos al charr y dos colas a la Osa. Una silla es una silla, un objeto básico, necesario sin llegar a imprescindible. Lujoso o humilde, simple o complejo dependiendo del trasero que lo sufrague. Pero es que ahí donde reside su valor, el de una colección tan simple. Nos da normalidad.

Le doy mil vueltas a lo que podamos y no hacer, a que la inmersión sea plena. En unos meses, habrá quedado como un logro, un título de culo sentado y que solo un pequeño fragmento de la comunidad usará. Sin duda, en este punto, mis ojos se van a esa parte de la comunidad que rolea en las cantinas de Linde de la Divinidad.

Valoro la humildad de las cosas, de los cambios y del quehacer. Las manos sucias que conducen el Renault R5 ante las uñas impolutas sin conocimiento ni valor del dinero al mando de un BMW X5.

La belleza anida en las cosas humildes” dejó escrito en cuadro, escultura, grabado y cerámica Joan Miró. Una silla o beber ron de la calavera de tu enemigo, humildad.

Sé que puede sonar a lo que por aquí (la Almería de poniente, de los agricultores adinerados) son argumentos de pobre. ¿por qué perder el tiempo de los desarrolladores en un aposento de traseros cuando no hay 12.000 nuevas legendarias? ¿Para qué comprar una mesa donde coman los niños cuando puedo tener un súper porche que llevar al campo, apestar a los venenos, abonos y sulfatos, pero con lo encajaré? Por la sencilla razón de que en un mundo, todos nos sentamos.

Es algo que nos faltaba, que, al comienzo, pedíamos y chirriaba, el /sit era un aborto que en voces de mmo vecinos “sacaba del rol”; ahora lo tenemos y no significa nada, una pérdida de tiempo. Pero bajo mi punto de vista, es un gran valor y tesoro, del que espero que haya más.

Lo bueno de todo esto, es que esta batalla personal, no indica más que no hay guerras de verdad ni faltas en nuestra querida Tyria de lo que quejarse con inquina. Y en tiempo de paz, la ideología del comer, el número de géneros o la forma de la tierra se pone en entre dicho. ¿A que ahora no suena tan mal una estúpida y erótica silla?

Siendo así, termino mi oda al trono de bullates, al tapizado quemado por colillas y al imán para los pelos de la mascota. ¡Qué vivan las rimbombantes armaduras legendarias, que se alcen las gafas de aviador y las orejas de conejito en los Campos de Batalla Eternos! Pero a mí que me den sillas. O una biblioteca en la instancia personal, también me vale.

dela

¿Quieres que nuestro Escriba opine sobre algun tema en concreto? contacta directamente con Delaenviándole un mensaje privado.

Si te ha gustado el artículo comparte con nosotros tu opinión.