Los Cefiritas

Por Kenden B. Día 244 del mes del Vástago 1.331 d. É.

La historia de los humanos en Tyria esta unida a dos grandes momentos, su llegada según la leyenda con los dioses que fueron quienes nos trajeron hasta aquí, y la larga lista de acontecimientos individuales que propiciaron a los monarcas que han reinado desde entonces.

Los humanos se expandieron por toda Tyria según llegaron, buscando lugares donde asentarse. Uno de ellos fue precisamente el Reino de Ascalon donde mantuvieron durante mucho tiempo los lugares que poco a poco les fueron arrebatando a los Charr. Aunque ellos estuvieron allí primero, con la llegada de los humanos, los territorios de Ascalon acabaron divididos. Los Charr preferían el norte, mientras que los humanos permanecieron en el sur creando sus poblados y sus ciudades.

Mientras Ascalon crecía, también lo hacía otro lugar donde los humanos alcanzaron al llegar a Tyria, y ese fue el territorio de Kryta. Allí los humanos tenían su linaje real de reyes. El rey Doric fue históricamente el primero en mantener unida y fuerte al reino de Kryta.

Por desgracia los acontecimientos hicieron que los dioses entregaran de buena fe la magia a todas las razas de Tyria lo que llevó a la guerra por conseguir más poder. Esto llevó a que el propio Rey Doric viajara a la Ciudad de Arah a suplicar a los dioses que retiraran el don para evitar más sufrimiento.

El linaje del rey Doric continuó hasta que Kryta fue gobernada por el rey Jadon. Este tenia descendencia en la princesa Salma que hubiera sido la siguiente reina en Kryta, de no ser por la invasión Charr.

Esta invasión vino procedente precisamente del reino humano de Ascalon que comenzó a recibir ataques de los Charr que bajaban del norte buscando las tierras que una vez fueron suyas. En Ascalon, el Rey Adelbern levantó un gran muro para proteger a los ascalonianos del norte de la región donde los Charr no parecían querer estar ya. El rey Adelbern también tenía asegurada la descendencia para su reino, con su hijo, el príncipe Rurik.

Por desgracia, los acontecimientos dieron un giro completo cuando los Charr abrieron brecha en el muro. Viendo que esto podía ocurrir, el príncipe en desacuerdo con su padre, viajó con refugiados cruzando las Picoescalofriantes en busca de ayuda de los humanos de Kryta. El príncipe nunca llegó a su destino. Los Charr vieron la ocasión perfecta para sacar por fin a los humanos de Ascalon para siempre, y el rey Adelbern viendo que perdería su ciudad desató el poder de su espada legendaria contra el Khan-Ur de los Charr. Aquello produjo la destrucción de la zona, y todo aquello que alcanzara el choque de ambas armas, acabó convirtiéndose en fantasma por toda la eternidad, incluido el propio rey.

El avance de los Charr se hizo casi imparable. Cuando alcanzaron Kryta, su rey, no lo dudó un segundo y huyó de Arco de León donde tenía su hogar. Con el abandono a su propio pueblo, el linaje de de los reyes de Kryta quedó detenido, la princesa Salma no pudo volver al trono que su propio padre abandonara teniendo que esconderse.

Años después los Charr llevaron sus conquistas al lugar de donde sabían partía todo, Arah, la ciudad de los Dioses Humanos. Para entonces ellos ya habían abandonado Tyria, pero la ciudad y el reino de Orr seguía siendo humano dado que fue el primer lugar donde pisaron junto a sus dioses.

Cuando el Visir Khilbron, vio a los Charr a las puertas de la ciudad que él gobernaba, tuvo que decidir qué hacer para evitar que estos alcanzaran la ciudad de Arah. Usando su poder, junto al Cetro de Orr, un arma legendaria con un poder increíble, lo desató contra ellos para impedir que alcanzaran su objetivo.

Desde su torre en el Salto de Malchor, conocida como la Torre del Visir, la magia de aquel arma provocó un cataclismo de tal envergadura, que hundió Or en las profundidades del mar haciendo que los charr nunca llegaran a su objetivo.

Ascalon se quedó sin rey, Kryta también perdió el linaje. Para entonces el Manto Blanco se hizo con el poder de Kryta y buscó la forma de devolver la grandeza a los humanos. Pero no llegarían muy lejos y sus intenciones cambiaron con el tiempo.

Aún así, la princesa Salma acabó siendo reconocida como reina de Kryta tiempo después. Cuando ella misma junto a Livia, perteneciente a la Hoja Brillante, lograron derrocar el poder del Manto Blanco en Kryta. Una vez subió al trono, y se creó a la guardia de los serafines, se mandaron tropas a Ascalon para crear un bastión al sur que permitiera plantarles cara a los Charr que ya levantaban sus ciudades en todo Ascalon incluida su Ciudadela Negra en los restos de la que fuera la ciudad de humana de Rin.

A día de hoy, la reina Jennah no sólo es reina de Kryta es Regente de Ascalon dado que ella es descendiente de la reina Salma que a su vez fuera descendiente del Rey Doric.

La ciudad de Linde de Divinidad tiene ahora su sede, y sólo allí hay acceso al Bastión de Halcón de Ébano en Ascalon. Dado que las relaciones con los Charr ahora son cordiales, gracias a la recuperación de la garra del Khan-Ur que fue entregada a los Charr que acabaron uniéndose como raza gracias a sus legiones: las Legiones de la Sangre, de la Ceniza y del Hierro mantienen la paz con Kryta y mantienen esta reliquia en la Ciudadela Negra, recibiendo además ayuda de otras razas para acabar con los intentos de rebelión por parte de la Legión de la Llama.

La reina estuvo presente durante su reinado en los intentos por acabar con los Dragones Antiguos. Vio como los héroes de Tyria vencían a Zaithan, aunque antes que él vio el fracaso de intentar acabar con el Dragón Anciano Kralkatorrik. El Clan Filo del Destino, no logró aquel objetivo debido precisamente a que Logan Thackeray, presente en el intento del uso del arma para acabar con él, fue llamado por la reina al estar en peligro. Debido a aquello, la Dragona Glint murió, el dragón anciano no fue eliminado y el Clan al que pertenecía acabó disolviéndose al perder a dos de sus miembros en la batalla.

El peligro que la reina ha tenido siempre a su alrededor han sido los ministros que han intentado derrocarla de una forma u otra, entre ellos el propio Ministro Caudecus. Aún así, la reina mantiene su reinado y con ello también la paz entre dos naciones que una vez fueron acérrimas enemigas, y que ahora luchan por un mismo fin.

Precisamente en el final de este mes se ha cumplido su aniversario como protectora de los humanos. Por ellos: ¡Salve a la Reina Jennah!

queen jennah

Kenden Baruch

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