Tiempo de felinos

¿Cuántos granos son necesarios que corran en el reloj para comenzar a considerarse castillo de arena?

Algunos le pedimos más, otros lo justo: que no sea simplemente lineal; que contamos para que marque la hora de salir de la oficina. Es un concepto sencillo, un segundo, un minuto, un año; y a la vez, tan complicado de concretar. Me atrevería a decir que es la armadura donde la ciencia ficción tiene su alma ligada cual garrabélica, uno de sus pilares, y gran parte de la fantasía. Pues, ¿quién no ha sentido interés por controlar, modificar o viajar en el tiempo?

El tiempo gusta como concepto, solución, incógnita. Gusta, sin más. Quien no añora el pasado, vive absorto en el presente o expectante de lo que el futuro está por designar. En Tyria, las referencias son subliminales, liminales y superliminales como diría L.T Smash: desde la Torre del Reloj del Rey Loco, a las bellas campanadas horarias de Arco de León, pasando por los sets de armas de cronometrador y como no, a los siempre necesarios Cronomantes.

Sobre el tema, hay muchos que saben más y mejor. Para mí es de esos pasatiempos que prefiero ver con un poco de distancia, escuchar lo que otros más inteligentes que yo discuten, pues como quien ve un partido de balompié, por mucho que me guste, voy a disfrutarlo más viendo como lo juega un loco bajito argentino vestido de diez blaugrana. Que a mí el césped me pica y no combina con mis ojos.

Si entre los tomos de los abrasadores existiera un abc de los videojuegos, al decir tiempo, la asociación semántica debería de resaltarnos el título ‘Chrono Trigger’, del mismo modo que si lo buscas en el de películas, ‘Regreso al futuro’ sería la (que no la única ni la mejor) primera en venir a la mente. Al menos en el mío, es un tema que se ha tratado y estrujado de infinidad de formas.

En el caso de Guild Wars se trata el tiempo, de una manera un tanto peculiar: hay quienes han decidido permanecer impasibles al paso de este, quien fue capaz de ver entre sus hilos y discernir el futuro. La idea más curiosa a mi parecer, viene de los fractales, donde se busca aislar fragmentos de tiempo para evitar que se reproduzcan, alteren, repetirlos en busca de información o… hacer turismo espaciotemporal como nos anunciaba el Consorcio el día de su proclama. Porque el oro manda, no importa el mundo en el que vivas.

El tiempo avanza, creando eventos y nuevos entes. Si bien, no es por su propia fuerza, es por aquello que la rodea. La piedra impasible un día acariciada por el viento, ahora ve como este la ha desarmado y forma un desierto de infinitas motas erosionadas, para ver como crean de ella mortero y erigen catedrales. Los cambios cambian, cambiantemente, me atrevería a decir.

¿Cuántos granos son necesarios que corran en el reloj para comenzar a considerarse castillo de arena?

La niebla, amante de campeones y lecho de perdedores por igual manera, mantiene una relación aún más caprichosa si cabe. Final y principio de todo, hogar de los Seis y Espíritus norn. Sin embargo, este territorio perenne y estático se ve influenciado por las motas de polvo perecederas que somos los habitantes de Kryta. Por esta vez, dejo a Kalkatorrik de lado, quien más que polvo es el guantelete del infinito montado en gatete de guerra y charrzuca en mano.

En ese sentido, como sede de los torneos de conquista que Balthazar brindó cuando su juicio era ligeramente más sano, el planteamiento ha sido cercano a cíclico: dos pugnan, luchadores o equipos para alzarse con la victoria. Pero conforme pasan los meses en nuestro aburrido mundo de carne, nosotros cambiamos y el nosotros de Tyria también, viéndose la inmutable niebla salpicada por nuestra evolución. Meses atrás, fue el dominio de los segadores que con su arena todo sepultaban; hasta hace una semana, los espejismos violáceos de nuestros ilusionistas bombardeaban, a punta de confusión, los puntos de captura; ahora es tiempo de chatarreros quienes por más arena corrupta u oasis peligroso, continúan coronando el punto que se propongan.

¿No es charrstástico? La competición evoluciona, ¿por qué no iba a hacerlo quienes en ella pelean? Las clases cambian adaptándose a lo que han visto para contrarrestar y sobreponerse antes quienes antes mantenían sin competencia la copa de la victoria. Es una mutación lógica, o como artista de chatarra, ¿no cambiarías tus autogiros para que te defendieran de la ponzoña nigromántica o de la afilada ilusión que te han mantenido fuera del terreno de juego? Es una evolución, subrayo, lógica, refrendada por el propio contexto.

De igual modo, podría repetir el discurso sobre los Campos de Batalla Eternos, pero aquí, algo rechina entre los engranajes del reloj. El tiempo lo cambia, pero, ¿lo hace con lógica? Es una tontada, pero es mi hora de comer y con un tupper que ni me han permitido calentar, al menos esta duda me la puedo permitir.

Nuestros yo que entran en los Campos de Batalla Eternos bajo el estandarte de Bahía de Baruch, nos esforzamos en cambiar, adaptarnos a las novedades y mejorar para traer la misma victoria a nuestro mundo. También iniciamos trifulcas sin venir a cuento y discutimos por el chat de equipo, pero supongo que eso es intrínseco de nuestra naturaleza mediterratyrian. Mejoramos a la hora de asediar y defender las fortalezas, ganamos maestría en lo que hacemos incluso integramos nuevos conocimientos como el planeo. En cambio, esta garrabelica, ya sea por mi animadversión infinita hacia los felinos domésticos o por su sentido en los prados bélicos, me rechina, como poco.

El planeo es un dominio que aprendimos al entrar a una zona de paso restringido antes de la batalla contra Mordremoth. Quizás algunos cefiritas osaban cruzar el lugar, pero nada de humanos, charrs, norn, sylvari y ni asuras, pues de ellos, tan solo quedan despojos. Fue una maestría nueva, tanto para Tyria como para el otro lado de la puerta asura hacia la Niebla. Tiene sentido llevar esa pericia de un lugar a otro en el tiempo que se llevó pues primero se domina y luego se aplica.

Y es donde no veo la similitud lógica que debería de tener nuestro felino. Que apartándome por una pequeña linde del tema, ya podrían a los gatetes de carne y hueso ligar sus almas a las armaduras o collares, quizá así esas criaturas infernales bestias capaces de sentir algo más que odio por la raza humana.

Las monturas, ya existían, desde años atrás, taimarlas y domesticarlas no es un proceso de dos días. Los elonianos debieron gastar décadas en hacerse con su control. Si la Niebla es igual para todos, ¿por qué no las llevaron a la Niebla en ese momento, hace años? El planeo era un dominio cerrado para ambos mundos, mientras que la monta de criaturas, era conocida sobradamente. Me cuesta creer que la razón sea que los únicos portales hacia la niebla sean los que vemos en Arco de León, pues a cada paso en la historia una nueva docena de criaturas o personajes conocen como entrar, saltar blincar y hacer volteretas desde un lado al otro de la Niebla.

Ya sé que en su intrahistoria, eran armas abandonadas y encontradas casi por arte de un prestidigitador orriano, pero no me termina de cuadrar como es debido. Quizá sea yo el único al que no le verse bien y esta solo sea una excusa para tenerte leyendo sobre el tiempo, o quizá haga que por mi duda los pilares de Anet caigan como como un castillo de arena al paso de un niño diabólico. Más bien lo primero. Pues, ya que sacas el tema del tiempo, que Kormir haga que estas palabras rellenen tu tiempo sobre la taza del WC, el interludio entre clases, los interminables anuncios de Antena 3 o las horas muertas de tu oficina, que el tiempo para disfrutarlo está.

dela

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