Reto tras obstáculo, segunda parte

Llega el momento en el cual, todo lo estudiado, practicado y atendido, no será suficiente.

Crecer no es fácil, aunque creas que tienes la vida resuelta. Conforme ganas muescas en el bastón de la edad, se espera más de ti, una madurez y raciocinio propio de tu edad. Es similar a subir de nivel, ganamos habilidades que nos hacen enfrentarnos a retos más elaborados. Pero es fácil que al llegar a nivel 30 para enfrentarte a responsabilidades, sentimiento de culpa y la tristeza del tiempo perdido, no tengas más equipo y armas que blancos de niveles demasiados bajos para enfrentarte a las mazmorras que puede suponer la vida.

Algunos optamos por repetir la mazmorra en la que nos sentimos seguros y muy poco a poco, hacer incursiones en otras más complicadas una vez que hemos encontrado un aliado/a para nuestra andanza. Sin embargo, hay mazmorras que decides descartar, en mi caso, la de tener progenie. No sea que Jormag los corrompa y terminen por votar a VOX.

Pero esas mazmorras, no llegan uno tras otra de manera paciente y ordenada: a nivel 30, puede que te llegue lidiar contra el jefazo de la hipoteca y que hasta los niveles cuarenta y tantos no se despierte en ti la necesidad de compartir hogar con el ladrón o la hipnotizadora que se una a ti de por vida con el objetivo de fundar un clan.

Todo consejo es poco, y la juventud en ocasiones nos hace rechazar aquellos consejos de quienes han alcanzado los niveles que solo haber vivido en dos milenios y haber pasado por una hambruna. Nos ofrecen la espada y el escudo que necesitamos pero preferimos seguir intentando quemar a un destructor con la antorcha.

Al igual que en la vida laboral, todo consejo es bueno, toda ayuda y todo conocimiento. Dicen que tener una mascota te da la fuerza de voluntad para saber criar a un hijo; que responsabilizarte de fregar los platos, te hará comer sano y saber negarte ante las tentaciones de la comida basura; que valorar lo que posees, te hace inmune a los anuncios de un Iphone, más nuevo, más grande, más caro y que más, lo que es más, más no lo necesitas.

El desengaño sufrido y el consejo recibido te hacen más sabio. Al igual que quien lee, experimenta y prueba, y sí, también el que juega. Odio que se nos olvide que con una sonrisa también se aprende. Los valores e ideales son universales, ya sean en boca del chamán de las migas que era tu abuelo, un buen libro o el mmo que pese a que nos tenga olvidados, nos atrapa como solo las zarzas de Melandru.

Te han dado la pista para conseguir cientos de monedas de oro con poco esfuerzo. Lo dejas todo para avanzar hasta Estepas Crestafulgurante, abandonando la granja de reses atacada por arpías. Pero tienes prisa, demasiada para ayudar y el caudal manda. Tras una hora y tus alforjas repletas de materiales brillantes y gemas valiosas, desandas el camino. Al volver a pasar frente a la granja, la pestilente carne de las reses muertas a manos de las arpías, te obliga a taparte la cara con tu capa y hundir la cabeza tanto como puedes, movido por la culpabilidad.

La decisiones que tomes raramente te afectan a ti únicamente. Elige sabiamente

Sesgas y rajas con tu espada violentamente cada centauro que se cruza, el valor de sus cuernos y pezuñas te acercan a la riqueza que ansías. Mientras esperas a que tu grupo se rearme para la siguiente incursión, una anciana tira de un pequeño dolyak cargado de barricas de vino. Envainas tus armas y sin mediar una palabra tiras de las riendas. Al volver a Beetletun, tus compañeros arrastran un cofre repleto de botín mientras que a ti solo te ha correspondido un agradecimiento y el recuerdo de una anciana que podrá dar de comer a su familia. Pasarás un día más sin ser rico pero esa noche dormirás cómodo por hacer lo tu espíritu te llevó a hacer.

Incluso si no te aporta dinero de algo, la recompensa más gratificante suele estar en las historias mundanas y secundarias

Entras al Bastión del Penitente, pero Cairn el Indomable os sorprende. Su fuerza os aplasta en la batalla y os retiráis. Lo intentáis la segunda y una tercera vez obteniendo el mismo resultado. No es hasta la dieciseisava vez, que Cairn se desmorona con tu último tempano de huelo atravesando su pecho corrupto por las hematites. Poco importa lo que guarde el cofre tras su guarida. Te sientes pleno, imparable y rebosas orgullo, como solo el esfuerzo de quien no cede ante la derrota y consigue su fin, es capaz de otorgarte.

No importan las veces que falles, si no te rindes, conseguirás tu meta

Desde lo mundano, todo importa cual pequeña lección, cada conocimiento es una moneda, y nosotros, la hucha que lo atesora. Llega el momento en el cual, la vida te sobrepasa, por lo que depende de nosotros nutrirnos en cada oportunidad que tengamos. Porque cuando llega a la mazmorra, hasta el mínimo consejo, cuenta.

Dela el Escriba

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Dela respondió el tema: #1675 23 Feb 2017 08:54
Recuerda que de pelusas, de pelusas hilvanadas, enmarañadas en parcos colores y sin lustre alguno se ceban nuevos cojines.

Mi forma de vivir por primera vez cada capítulo, es bastante similar a la tuya. Lo roleo solo o acompañado, en mi mente añado los fragmentos de diálogo que son más propios de mí, Dela el descendiente de aquel paragón de Elona, que del comandante del Pacto. Tengo por costumbre repetir cada capítulo un par de veces, casi siempre con Auri, ladrona brabucona, algo bebedora pero pura ternura y corazón junto a algún otro de mis aliados de bits: Eisenbear, ingeniero y alquimista peculiar, el guerrero sylvari cuya semilla brotó en arrojo y ardor o Drag, la maestra de elementos cuya única jerarquía de la que entiende es la de las Legiones...

Cada día lo digo y nunca lo hago, pero debería compartir mí ficha de personaje para que conocierais un poco mejor al devoto de Kormir de cuna noble y tez tostada por Elona. Del que tanto hablo y que paciente espera (Cada vez huele más el aire a rol).

Al final, como si de GW1 se tratase, veo a mi alter guardián amparado de uno o varios héroes nacidos bajo mi puño y letra. Sea pistola, escudo o kit, cada uno ofrece una nueva visión, capaces de cuestionarle el protagonismo de la trama (entiendo al comandante, al héroe como uno grupo, donde unas veces es "x" quien habla, y otras "z" la que actúa).

Pero al final, brabucona, noble y seguidor de la osa, terminan en el mismo punto. En este concreto en el que nos encontramos, sus rostros lucen confusión, retazos de engaño, pizcas de desdén en donde siempre cabe la esperanza de no haberse equivocado. Es sin duda, cuando ni siquiera dos de ellos consiguen un acuerdo, cuando yo vuelvo en mí, suelto G13 y ratón para aplaudir (metafóricamente, sino quedaría como un loco).

Cada uno roleamos un papel, un fragmento o una compleja trilogía de razas forjadas en elementos, pieles cerúleas y vestigios del pasado, pero cuando la trama no deja indiferente a ninguno de los actores. ¡Por Kormir que ha sido buena!

Solo nos queda esperar, especular con inquina y brindar con espumeante hidromiel omnom.
Avatar de Gawain Brightblade
Gawain Brightblade respondió el tema: #1666 22 Feb 2017 02:38
La última opinión sobre el capítulo de La Cabeza de la Serpiente y la comparativa sobre ser títeres del caos me ha encantado. Cuando jugué la historia desconecté todos los Chats y la jugué saboreándola junto a un compañero. Los dos íbamos de Caballeros, leales servidores, disciplinados, con una enorme venda en los ojos descargamos nuestra espada sobre lo que quiera que sea que amenaza el Orden en Tyria. Y escuchamos a la Reina, no un derrape, porque eso sería un error, una declaración total de intenciones, haciendo gala del canto de sirenas de la política, que como el que quita una mala hierba, para mantener bonito el jardín, habrá que ejecutar a quien haga falta.

Y en este tren nos montamos señores, y a toda velocidad, y llegamos a la ultima estación chirriando sobre los raíles, y nos dan esa jugosa información que es el hueso de oro para el perro fiel. Vaya información, y ahora que? ¿quién es el malo y el bueno? ¿Soy yo el feo?

GW2 puede tener algunos fallos, esa pelusa entre los cojines de los aciertos, pero una cosa es segura, sabe emocionarme, a mí y a quien vive el juego de forma intensa, llámese roleros, jugadores inmersivos, o réplicas de El Cortador de Césped.